
El organismo meteorológico de Naciones Unidas alertó que el fenómeno podría instalarse entre junio y agosto de 2026. En Chile, la atención está puesta en lluvias más intensas, sistemas frontales y efectos sobre agricultura, agua, energía y ciudades.
La Organización Meteorológica Mundial informó que existe una probabilidad de 80% de que se desarrolle un episodio de El Niño entre junio y agosto de 2026, según su más reciente actualización El Niño/La Niña. El organismo también indicó que la probabilidad de que el evento continúe al menos hasta noviembre se ubica cerca o por sobre el 90%.
La advertencia apunta al calentamiento del océano Pacífico ecuatorial, una condición capaz de modificar los patrones de lluvia y temperatura en distintas zonas del planeta. Para Chile, el fenómeno suele elevar la atención sobre precipitaciones más intensas en la zona centro y centro-sur, además de eventuales impactos en infraestructura, agricultura, suministro eléctrico, agua y transporte.
Qué dijo la OMM sobre El Niño
La OMM señaló que las condiciones oceánicas ya muestran señales favorables para el desarrollo de El Niño. Entre los antecedentes mencionados están temperaturas superficiales del mar cercanas a los umbrales del fenómeno y anomalías cálidas bajo la superficie del Pacífico ecuatorial.
El organismo precisó que todavía existe incertidumbre sobre la intensidad máxima y el momento en que el evento podría alcanzar su punto más fuerte. Sin embargo, la mayoría de los modelos climáticos apuntan a un episodio al menos moderado, con posibilidad de que sea fuerte.
Aunque en medios internacionales se ha usado la expresión “Super Niño”, la OMM no la presenta como una clasificación operacional estándar. La evaluación oficial se concentra en categorías como eventos débiles, moderados, fuertes o muy fuertes, según la evolución de las anomalías oceánicas y atmosféricas.
Cómo puede afectar a Chile
En Chile, El Niño suele asociarse a una mayor probabilidad de precipitaciones en la zona centro y centro-sur durante otoño e invierno. La Dirección Meteorológica de Chile ha explicado que este tipo de escenario también puede favorecer temperaturas mínimas algo más altas y aumentar la posibilidad de lluvias intensas en periodos cortos, especialmente en zonas expuestas.
Esto no significa que todos los sistemas frontales serán extremos ni que todas las regiones recibirán más lluvia. Los efectos dependen de la intensidad del fenómeno, su duración, la época del año y la interacción con otros factores climáticos.
Para la zona central, la vigilancia es especialmente relevante por el historial de anegamientos, cortes de rutas, interrupciones eléctricas y problemas en viviendas ubicadas en quebradas, laderas o sectores con evacuación deficiente de aguas lluvias.
Por qué importa para hogares, ciudades y empresas
Para los hogares, un invierno bajo influencia de El Niño puede hacer más urgente revisar techumbres, canaletas, filtraciones, árboles cercanos al tendido eléctrico y sistemas de evacuación de aguas lluvias.
En ciudades, el foco está en pasos bajo nivel, colectores, caminos, transporte público, infraestructura sanitaria y continuidad del suministro eléctrico. Las lluvias concentradas en pocas horas suelen generar más presión que precipitaciones moderadas distribuidas durante varios días.
En agricultura, energía y gestión hídrica, el escenario también es relevante. Un cambio en el patrón de lluvias puede incidir en disponibilidad de agua, planificación de cultivos, operación de embalses, mantención de redes y costos logísticos para empresas que dependen de caminos o transporte terrestre.
Qué dicen otros modelos internacionales
El Centro de Predicción Climática de la NOAA también elevó la probabilidad de desarrollo de El Niño. En su discusión diagnóstica ENSO, estimó una probabilidad de 82% para mayo-julio de 2026 y de 96% para que continúe durante el invierno 2026-2027 del hemisferio norte.
La NOAA, al igual que la OMM, advierte que todavía hay incertidumbre sobre la intensidad máxima. Un evento más fuerte aumenta la probabilidad de ciertos impactos climáticos, pero no determina por sí solo que cada episodio de lluvia o calor sea extremo.
Qué deben revisar los usuarios
El punto clave para Chile no es solo si El Niño se confirma, sino cuánta lluvia podría concentrarse en eventos específicos y qué zonas quedarían más expuestas. Por eso, durante las próximas semanas será importante seguir los pronósticos de la Dirección Meteorológica de Chile, los avisos oficiales y las alertas de Senapred ante sistemas frontales o precipitaciones intensas.
La advertencia de la OMM no implica que exista una emergencia inmediata, pero sí marca un cambio de escenario. El Pacífico está entregando señales consistentes de calentamiento y el margen para prepararse está antes de los eventos más intensos, especialmente para hogares, municipios, agricultores, empresas de servicios básicos y sectores que dependen del clima para operar.