OpenAI abrió un nuevo frente en el debate sobre el impacto económico de la inteligencia artificial al publicar un documento de política pública que propone repartir parte de sus beneficios, reforzar la protección social y promover pilotos de semana laboral de cuatro días sin rebaja salarial.
Fondo público, reforma tributaria y acceso universal a la IA
En el documento Industrial policy for the Intelligence Age, publicado el 6 de abril, la firma plantea la creación de un fondo público de riqueza para que cada ciudadano tenga participación en el crecimiento económico impulsado por la IA. La propuesta indica que ese vehículo podría invertir en activos diversificados de largo plazo, incluidas compañías de IA y empresas que adopten esta tecnología, y que sus retornos podrían distribuirse directamente entre la población.
El texto también propone modernizar la base tributaria ante una economía más automatizada. OpenAI sostiene que, si la IA eleva las utilidades corporativas y las ganancias de capital mientras reduce el peso de los ingresos laborales, los gobiernos podrían depender más de gravámenes sobre ganancias de capital, rentas corporativas y otras medidas ligadas a retornos sostenidos por IA. El objetivo, según el documento, es resguardar el financiamiento de programas sociales.
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A esto suma lo que denomina un “derecho a la IA”, que plantea tratar el acceso a esta tecnología como un elemento básico para participar en la economía moderna. La propuesta apunta a ampliar el acceso asequible y confiable a modelos fundacionales y a evitar que trabajadores, pequeñas empresas, escuelas, bibliotecas y comunidades vulnerables queden fuera de esas capacidades.
Semana de cuatro días y red de protección automática
Otro de los ejes del documento es el llamado “dividendo de eficiencia”. OpenAI propone incentivar a empleadores y sindicatos para realizar pilotos acotados de jornadas de 32 horas o cuatro días, sin pérdida de sueldo y manteniendo los niveles de producción y servicio. Si esos ensayos funcionan, la empresa plantea convertir esas horas recuperadas en una semana laboral más corta, días libres acumulables o ambas fórmulas.
El texto además propone un sistema de monitoreo en tiempo real sobre el efecto de la IA en empleo, salarios, calidad del trabajo y desplazamiento por sectores. Sobre esa base, plantea activar de manera automática redes de apoyo temporales —como beneficios de desempleo más flexibles, transferencias rápidas, seguros salariales y vouchers de capacitación— cuando esos indicadores superen umbrales predefinidos.
Chris Lehane, director de asuntos globales de OpenAI, defendió la necesidad de que el debate político sobre la IA no se limite a describir escenarios, sino que incorpore propuestas concretas frente al desplazamiento tecnológico, en línea con la idea de respuestas públicas “tan transformadoras” como la propia tecnología, según los antecedentes entregados.
El giro de OpenAI hacia una agenda económica y social
La publicación de estas ideas marca un paso poco habitual para una firma tecnológica, porque el documento no se centra en regulación técnica de modelos o en compromisos de seguridad, sino en mercado laboral, redistribución, impuestos y protección social. En su presentación oficial, OpenAI definió estas propuestas como un punto de partida “temprano y exploratorio” para una discusión más amplia sobre cómo mantener a las personas en el centro de la transición hacia sistemas más avanzados.
OpenAI fue fundada en 2015 como organización sin fines de lucro y, según información oficial publicada por la propia compañía, ChatGPT supera hoy los 900 millones de usuarios activos semanales, lo que da mayor escala al debate que la empresa busca abrir sobre empleo, productividad y distribución de beneficios en la era de la IA.
