Los osos polares del archipiélago noruego de Svalbard (mar de Barents) no evidencian un deterioro sostenido de su condición física pese a una de las pérdidas de hielo marino más rápidas del Ártico. Esa es la principal señal que reporta un estudio publicado en Scientific Reports, basado en capturas y mediciones realizadas durante casi tres décadas.
- Qué analizó el estudio y por qué Svalbard es un “laboratorio” del deshielo
- Qué encontraron: caída hasta 2000 y mejora sostenida en las dos últimas décadas
- Hipótesis que plantea el equipo: presas más concentradas y menor costo energético de caza
- Dieta más diversa en tierra: qué están comiendo además de focas
- Protección de especies y carroñas “de alta energía” como factor adicional
- Dos estrategias en Svalbard: residentes y pelágicos
- Por qué no se puede extrapolar a todo el Ártico
- El Ártico como territorio en transformación: clima, rutas y presión por recursos
Qué analizó el estudio y por qué Svalbard es un “laboratorio” del deshielo
El trabajo examinó la condición corporal mediante un índice que combina tamaño y peso, a partir de 770 osos polares adultos y 1.188 capturas en primavera boreal (marzo–mayo) entre 1995 y 2019 en Svalbard, una zona donde el retroceso del hielo ha sido particularmente marcado.
El Instituto Polar Noruego contextualizó los hallazgos en su propia síntesis institucional, destacando que el área sigue perdiendo hielo marino mientras la condición corporal promedio se mantiene y mejora respecto de décadas anteriores, según el análisis estadístico del equipo investigador.
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Qué encontraron: caída hasta 2000 y mejora sostenida en las dos últimas décadas
Los resultados muestran un patrón en dos etapas:
- Deterioro leve hasta alrededor del año 2000.
- Mejora posterior de la condición corporal desde comienzos de este siglo, observada en machos y hembras, y sin depender de edad o estado reproductivo en los modelos principales.
En paralelo, el estudio no reporta evidencia directa de un colapso poblacional en esta subregión: se citan estimaciones previas para el mar de Barents en el rango de 1.900 a 3.600 individuos (2004) y estabilidad del grupo local residente en Svalbard en el orden de unos cientos de ejemplares, según recuentos y evaluaciones disponibles en la literatura utilizada por los autores.
Hipótesis que plantea el equipo: presas más concentradas y menor costo energético de caza
El estudio propone una explicación contraintuitiva: con menos hielo, ciertas presas podrían concentrarse en áreas más acotadas, elevando la eficiencia de caza (más acceso con menos esfuerzo). En ese marco, una temporada de caza sobre hielo más corta podría compensarse parcialmente por mejor rendimiento energético cuando la presa está más disponible.
Esta lectura se alinea con el reporte institucional del Instituto Polar Noruego, que describe el hallazgo como “sorprendente” precisamente por ocurrir en un contexto de pérdida sostenida de hielo.
Dieta más diversa en tierra: qué están comiendo además de focas
El estudio describe cambios en el uso de hábitat y en la dieta, con más tiempo en tierra y mayor diversidad de recursos. Entre los aportes alimentarios mencionados en la región:
- Aves marinas y huevos.
- Renos (caza oportunista).
- Carroñas de grandes mamíferos marinos (incluidas ballenas y morsas), cuando hay varamientos o mortalidad natural.
- Mayor presencia de algunas focas costeras, asociadas a condiciones más templadas en ciertos sectores del mar de Barents.
Protección de especies y carroñas “de alta energía” como factor adicional
El trabajo agrega un elemento humano indirecto: la recuperación de especies protegidas y la reducción de la caza comercial histórica en el Ártico elevan la probabilidad de encontrar carroñas ricas en grasa, que pueden alimentar a varios osos durante periodos prolongados sin depender de una caza costosa sobre hielo.
Dos estrategias en Svalbard: residentes y pelágicos
La investigación distingue entre:
- Osos residentes (locales): permanecen cerca de Svalbard y usan con mayor frecuencia ambientes costeros y terrestres.
- Osos pelágicos: siguen el borde del hielo marino y recorren distancias mayores, con costos energéticos superiores, pero con acceso más prolongado a presas marinas ricas en grasa.
Por qué no se puede extrapolar a todo el Ártico
Los autores enfatizan que los efectos del calentamiento no son uniformes entre subpoblaciones. En otras regiones —como Hudson Bay o el mar de Beaufort— se han descrito asociaciones entre deshielo, peor condición corporal y menor reproducción.
En reacciones recogidas por el Science Media Centre España, especialistas recuerdan que las proyecciones para el conjunto de la especie siguen siendo sensibles a la trayectoria del hielo marino y advierten contra lecturas generalizadas a partir de una sola región.
El Ártico como territorio en transformación: clima, rutas y presión por recursos
El caso de Svalbard se inserta en un Ártico donde el deshielo ya está reordenando actividad humana, logística y competencia por materias primas. En esa misma línea, el escenario geopolítico y económico asociado al calentamiento en altas latitudes ha sido abordado en análisis sobre la disputa por minerales y control estratégico del Ártico, así como en el frente de Groenlandia y sus minerales críticos en un tablero condicionado por el clima y la evidencia física del deshielo en estudios como el del glaciar 79°N y sus drenajes registrados en 28 años.
