El pastoreo regenerativo suele discutirse en abstracto, pero en el sur de Baja California Sur —la zona más árida de México— hay un caso que se está midiendo en terreno, con obras físicas para retener agua, control de erosión y cambios visibles en cañones y arroyos. En Rancho Cacachilas, el enfoque no parte desde riego convencional, sino desde infraestructura de retención, manejo del territorio y una ganadería gestionada para evitar el pastoreo libre.
Un desierto con biodiversidad y presión hídrica creciente
Baja California Sur combina aridez, ecosistemas endémicos y una dependencia crítica del agua subterránea. En esa misma región, la investigación biológica ha documentado un mosaico de especies adaptadas a ciclos largos de sequedad y pulsos de verdor cuando llegan las lluvias estacionales, según el The Planes Watershed Research Project del Museo de Historia Natural de San Diego.
El punto de partida operativo del rancho fue asumir que el deterioro no era “natural” en todos los casos: parte del daño se asocia a sobrepastoreo y deforestación histórica en la cuenca, lo que elevó escorrentía, cárcavas y pérdida de suelo.
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Rancho Cacachilas y su apuesta: cuencas, suelo y ganadería bajo control
El proyecto se presenta como un modelo productivo que integra actividades económicas y gestión ecológica del predio, incluyendo ecoturismo, ganadería, educación e incluso exploración mineral, según su programa de manejo de cuencas y tierras. La misma plataforma describe medidas de restricción de consumo de agua y la prioridad puesta en retención e infiltración.
En Chile, la discusión por el agua subterránea también se ha endurecido por presión climática y demanda productiva, como muestra la nota sobre actualización de normas para proteger aguas subterráneas. Ese marco es relevante porque el caso mexicano se apoya precisamente en infiltrar, retener y “alargar” la permanencia del agua en el paisaje, en vez de acelerar su salida por escorrentía.
Las obras que cambian la hidrología: diques, gaviones y retención en arroyos
El eje material del cambio no es un concepto: son estructuras instaladas en cauces secos (arroyos) para frenar la velocidad del agua, capturar sedimentos y facilitar infiltración. El monitoreo y modelación de estos efectos está descrito en el proyecto del USGS en la cuenca de Los Planes, que detalla investigación hidrogeológica, instrumentación y seguimiento de cambios asociados a estructuras de roca, sacos y madera.
En paralelo, el propio rancho reporta que construye presas de retención e infraestructura de control de erosión con ramas, rocas y gaviones, con el objetivo explícito de proteger y recargar acuíferos. En ese esquema, declara un dato cuantitativo clave: con una precipitación media anual de 210 mm en su zona, estima que sus diques pueden infiltrar hasta 15.000 m³ para el total del predio (sin contar estructuras menores), según su programa de manejo de cuencas y tierras.
Cercos y fin del pastoreo libre: el componente ganadero dentro del paquete
En el caso documentado por el USGS, el control del ganado aparece como parte del paquete, no como un “truco” aislado: se describe el uso de cercos para excluir el pastoreo libre y sostener cambios de manejo del suelo y el agua, junto con obras de retención y control de erosión.
Este punto suele concentrar el debate (vacas no nativas versus restauración). Lo verificable aquí es que el cambio se apoya en dos decisiones simultáneas: intervenir físicamente cauces y laderas para retener agua y, al mismo tiempo, cortar la dinámica de animales en libre pastoreo que deja el suelo expuesto durante la recuperación vegetacional.
Qué se mide y por qué importa: datos, no solo fotos
La diferencia entre una historia viral y un caso útil es la medición. El proyecto del USGS en Los Planes plantea cuantificar niveles de agua, descargas, recarga potencial y efectos ecosistémicos, además de comparar cambios en cobertura y uso de suelo alrededor de las estructuras versus sitios de control. Esa lógica —instrumentación, escenarios, comparación— es la que permite discutir replicabilidad con base técnica.
En Chile, el ángulo productivo aparece cada vez más conectado a la recarga e infiltración, tanto en agricultura como en minería. En esa línea, un ejemplo local es el foco en recarga y reutilización discutido en Water Congress 2025 y sus soluciones para gestión hídrica en minería, donde la recarga de acuíferos se plantea como parte del menú de herramientas.
Elementos operativos del enfoque (lo que sí está descrito en fuentes)
- Infraestructura de retención e infiltración en cauces secos (arroyos) para frenar escorrentía y capturar sedimentos, con seguimiento hidrológico en cuenca.
- Construcción de estructuras de control de erosión (incluyendo gaviones) y obras de retención de agua en distintos puntos del predio.
- Manejo del territorio con cercos y medidas para evitar el pastoreo libre como condición de recuperación.
- Estimaciones de infiltración anual asociadas a diques del predio, reportadas por el rancho junto con su dato de precipitación media anual.
- Monitoreo científico orientado a cuantificar recarga, flujos y cambios ecosistémicos con instrumentación y comparación con sitios de control.
El vínculo con zonas áridas: agricultura regenerativa, suelo y agua
El caso se entiende mejor como gestión de cuenca y suelo, más que como “ganadería milagrosa”. En Chile, el interés por prácticas regenerativas en zonas secas ya aparece en iniciativas de transferencia a agricultores, como el seminario de El Abra sobre prácticas sustentables en zonas áridas.
Y, cuando se habla de infiltrar y almacenar agua bajo el desierto, la conversación no es exclusiva de México: también existen experiencias internacionales de almacenamiento subterráneo con infiltración, descritas en reservas de agua bajo el desierto asociadas a infiltración, que ponen el foco en la misma idea física: retener, infiltrar y gestionar el balance del acuífero.
