El ministro de Minería, Daniel Mas, endureció este lunes el tono frente al complejo escenario económico luego de que el Banco Central de Chile informara una contracción de 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB) durante el primer trimestre de 2026. La cifra, peor a la anticipada por el Imacec preliminar, encendió las alertas en La Moneda y reactivó la presión del gobierno sobre el Congreso para acelerar la denominada megarreforma impulsada por el Presidente José Antonio Kast. A través de su cuenta de X, Mas afirmó que “Chile no aguanta un año más de estancamiento y mediocridad” y llamó a los parlamentarios “que creen en el desarrollo del país” a respaldar las iniciativas económicas que actualmente se tramitan en distintas comisiones legislativas. El secretario de Estado sostuvo además que “recuperar el crecimiento económico es un deber moral para retomar el camino de las oportunidades, el desarrollo y mejorar la vida de nuestros compatriotas”, instalando el debate económico como uno de los ejes centrales del Ejecutivo para el segundo semestre.
La primera caída trimestral desde 2023 profundiza las presiones sobre el gobierno
El reporte de Cuentas Nacionales publicado por el Banco Central confirmó que la economía chilena retrocedió 0,5% respecto del mismo período del año anterior, marcando así la primera contracción trimestral desde abril-junio de 2023, cuando el PIB cayó 0,4%. Además, se convirtió en el peor desempeño desde el cuarto trimestre de 2022 y en el peor inicio de año desde la crisis financiera internacional de 2009. El dato también resultó más negativo que la estimación preliminar del Imacec, que había anticipado una baja de 0,3%, aumentando la preocupación en el oficialismo respecto de la capacidad del país para retomar una senda de expansión sostenida. Desde el Ejecutivo consideran que el deterioro económico podría afectar la inversión, el empleo y la recaudación fiscal durante los próximos meses, especialmente en sectores estratégicos como minería, construcción e infraestructura. En ese contexto, el gobierno busca instalar la megarreforma como una señal de reactivación y confianza para los mercados, en medio de crecientes presiones políticas y económicas.
El Senado emerge como la principal batalla política para la reforma económica
La estrategia del Ejecutivo apunta ahora a conseguir apoyos en el Senado, donde existe un equilibrio prácticamente exacto entre oficialismo y oposición. En La Moneda consideran clave alcanzar un acuerdo amplio con sectores de centroizquierda para entregar una señal de transversalidad política y estabilidad institucional frente al deterioro de las expectativas económicas. Sin embargo, tanto el Partido Socialista de Chile como la Democracia Cristiana han endurecido sus posiciones durante las últimas semanas, complicando las negociaciones impulsadas por el gobierno. Pese a ello, en Palacio sostienen que la profundidad del escenario económico podría abrir espacio para acuerdos en materias vinculadas a inversión, permisos sectoriales, productividad y modernización del Estado. Algunos sectores oficialistas también observan con preocupación la eventualidad de que algún senador enfrente procesos judiciales o solicitudes de desafuero antes de las votaciones clave, situación que podría alterar el delicado equilibrio político en la Cámara Alta.
Gobierno busca instalar la reactivación económica como prioridad nacional
La reacción del ministro Mas refleja el giro que ha tomado el discurso económico del Ejecutivo durante las últimas semanas, con un énfasis creciente en crecimiento, inversión y competitividad. El gobierno pretende posicionar la megarreforma como una herramienta estructural para acelerar proyectos de inversión, reducir burocracia y mejorar el dinamismo económico en sectores considerados estratégicos para Chile. En particular, desde el oficialismo consideran que la minería podría jugar un rol central en una eventual recuperación durante 2026 y 2027, especialmente si mejora el escenario internacional del cobre y se destraban iniciativas de gran escala actualmente en evaluación ambiental o regulatoria. El complejo dato del PIB, sin embargo, agrega presión política al Ejecutivo, que enfrenta crecientes cuestionamientos desde la oposición y desde parte del empresariado respecto de la velocidad de reacción frente al debilitamiento de la actividad económica.
