¿Por qué usamos frases de cortesía al interactuar con inteligencia artificial?

El uso de fórmulas de cortesía como “por favor” o “gracias” al interactuar con sistemas de inteligencia artificial como ChatGPT se ha convertido en algo habitual para muchas personas. Aunque estas interacciones claramente no son con seres humanos, diversos factores psicológicos y sociales explican por qué tendemos a humanizar estas tecnologías.

Antropomorfismo e interacción social

La tendencia humana a atribuir características humanas a entidades no humanas, como los asistentes virtuales, tiene una explicación basada en el antropomorfismo. Según Maribel Gámez, coordinadora del Grupo de Trabajo de Psicología e IA del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (COP), este fenómeno se produce, en parte, debido al diseño intencional de las inteligencias artificiales para imitar el lenguaje humano de forma realista. “Puede parecer que estamos manteniendo una conversación con una persona, aunque racionalmente sepamos que no lo es”, señala.

El efecto ELIZA, identificado en los años 60, refuerza este comportamiento al demostrar cómo las personas tienden a percibir humanidad en sistemas que generan respuestas coherentes. Por otro lado, la activación de áreas cerebrales asociadas a la interacción social, como la corteza prefrontal y el sistema de neuronas espejo, también influye en la sensación de estar conversando con alguien, incluso frente a un chatbot. “Cuando la conversación incluye un contenido emocional, pueden activarse estructuras del sistema límbico, haciéndonos sentir que hablamos con una persona”, explica Gámez.

Te puede interesar

  • El diseño cálido y reforzante de los asistentes virtuales fomenta la interacción humana.
  • Sistemas como ChatGPT están óptimamente entrenados para reproducir patrones lingüísticos humanos.

Impacto en la dinámica de las relaciones humanas

La interacción constante con la inteligencia artificial podría tener efectos en las habilidades sociales humanas. Gámez advierte que, si una persona reemplazara paulatinamente las relaciones humanas por el uso de IA, podría ocasionar la pérdida de competencias necesarias para la interacción cara a cara, como la gestión del conflicto y la tolerancia a la frustración. Esto contrasta con las dinámicas de las relaciones humanas, cuya comunicación puede ser compleja y menos predecible.

A pesar de esto, no todos los usuarios humanizan de igual manera a estas tecnologías. Según Gámez, “no hay evidencia sólida de que aquellos que omiten fórmulas de cortesía al interactuar con IA sean menos empáticos”. Factores como el estilo cognitivo y la personalidad juegan un papel clave en este comportamiento.

  • La IA está disponible 24/7, algo que las relaciones humanas no pueden ofrecer.
  • La falta de práctica en las relaciones humanas reales puede afectar habilidades sociales esenciales.

En definitiva, aunque las inteligencias artificiales ofrezcan numerosas ventajas en términos de accesibilidad y disponibilidad, los expertos continúan alertando sobre la importancia de no descuidar las interacciones personales y sociales que son esenciales para el desarrollo humano.

Compartir este artículo
Salir de la versión móvil