Un proyecto científico pionero en España analiza el impacto de las cianobacterias en los embalses de Cataluña, en el marco de la creciente preocupación por las consecuencias de la sequía y el cambio climático en los recursos hídricos. Este estudio busca comprender cómo estas condiciones afectan la calidad del agua y su potencial peligrosidad para el consumo humano.
El proyecto ESCCAP y su enfoque en las cianobacterias
Investigadores del Grupo de Ingeniería y Simulación de Procesos Ambientales (GESPA), en colaboración con el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), han puesto en marcha el proyecto ESCCAP. Este trabajo se concentra en el estudio de las cianobacterias en los embalses de las cuencas internas de Cataluña y su impacto en la calidad del agua. Durante el proyecto, se llevarán a cabo mediciones durante un período de un año y dos veranos adicionales para identificar las especies de cianobacterias predominantes, las toxinas presentes y su evolución a lo largo del tiempo.
Los embalses estratégicos para la captación de agua potable se encuentran bajo presión debido a las prolongadas sequías y el aumento de las temperaturas. Según explican los responsables del estudio, estas condiciones generan un ambiente propicio para las floraciones algales de cianobacterias, un fenómeno conocido como eutrofización, que suele estar acompañado de la acumulación de cianotoxinas, sustancias potencialmente perjudiciales para la salud humana y animal.
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Impacto de la sequía y los modelos de control
Los últimos años han demostrado un comportamiento alarmante de los embalses catalanes, marcados por una extrema reducción del agua almacenada durante las sequías ocurridas entre 2022 y 2024. Este descenso, combinado con mayores concentraciones de nutrientes, temperaturas más elevadas y contaminantes agrícolas o industriales, crea el ambiente perfecto para la proliferación de cianobacterias. Las floraciones resultantes, además de potencialmente tóxicas, complican los procesos de potabilización.
Para mitigar esta problemática, el proyecto incluye la implementación de diversas tecnologías avanzadas, como drones para monitorizar los embalses, análisis con herramientas de laboratorio como LC-MS/MS y el uso de modelos de aprendizaje automático para predecir posibles episodios tóxicos. Además, se evalúa el rendimiento de las Estaciones de Tratamiento de Agua Potable (ETAP), probando la capacidad de estas plantas para manejar las floraciones algales y eliminar las cianotoxinas eficientemente.
- Monitorización directa con drones para detectar floraciones algales.
- Análisis químicos avanzados con técnicas de laboratorio.
- Desarrollo de modelos predictivos basados en machine learning.
Nuevo enfoque legislativo sobre cianotoxinas
Actualmente, la normativa vigente limita la regulación a una única cianotoxina, la microcistina-LR, reconocida por su elevada frecuencia y toxicidad. Sin embargo, los investigadores advierten de la necesidad de modernizar estas leyes, ya que existen múltiples cianotoxinas adicionales detectadas en cuerpos de agua que pueden ser igual o más perjudiciales. Este vacío en la regulación podría comprometer los controles de calidad del agua potable.
El proyecto ESCCAP aborda esta carencia a través de estudios toxicológicos utilizando organismos acuáticos como Daphnia magna y el pez cebra. Estos ensayos permiten analizar las interacciones entre diferentes toxinas y su impacto en el ecosistema y la salud pública, orientando así futuras recomendaciones normativas.
En última instancia, esta colaboración entre científicos y autoridades busca promover una gestión hídrica más eficiente y alertar sobre la urgencia de actualizar las regulaciones para garantizar la seguridad del agua frente a las nuevas amenazas derivadas del cambio climático y la actividad humana.
