Proyecto Lobo Marte marca un nuevo hito en la reactivación de la inversión minera en Chile, tras su ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) con una inversión estimada de US$1.500 millones. La iniciativa, impulsada por Compañía Minera Mantos de Oro —filial de la canadiense Kinross—, no solo refuerza el protagonismo de la Región de Atacama en la producción de oro, sino que también se inserta en un contexto de creciente dinamismo sectorial, donde múltiples proyectos de gran escala han retomado su tramitación. El anuncio ocurre en paralelo a una cartera de iniciativas que supera los US$17.000 millones en evaluación, reflejando un giro en las expectativas del mercado y una mejora en las condiciones percibidas por los inversionistas. Con una vida útil proyectada de 22 años y una capacidad de procesamiento de 35.000 toneladas diarias, Lobo Marte se posiciona como uno de los desarrollos auríferos más relevantes de la última década en el país.
Características técnicas y alcance del proyecto
El Proyecto Lobo Marte contempla la explotación a cielo abierto de los yacimientos Lobo y Marte, ubicados a unos 160 kilómetros al este de Copiapó. La operación considera una ley promedio de oro de 1,29 gramos por tonelada y la producción de metal doré, una aleación que combina oro y plata, ampliamente utilizada en la industria.
La planificación del proyecto se divide en tres etapas claramente definidas:
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- Construcción: 3,5 años
- Operación: 16 años
- Cierre: 2 años
Durante la fase de construcción, se proyecta la generación de aproximadamente 2.800 empleos, lo que representa un impacto significativo en la economía regional. En términos operacionales, el mineral será transportado mediante camiones hacia un chancador primario, mientras que el material de baja ley se almacenará en acopios específicos. Los residuos estériles serán dispuestos en cuatro botaderos diseñados para este propósito.
Impacto en el clima de inversión minera
El ingreso de Lobo Marte al SEIA se produce en un contexto de renovado optimismo en la industria. Desde el Gobierno, el ministro de Minería y Economía, Daniel Mas, subrayó que este tipo de iniciativas evidencia un “renovado ambiente proinversión en el país”, destacando la reactivación de proyectos de gran escala en un corto periodo.
Este escenario se ve reforzado por el ingreso reciente de otras iniciativas relevantes, como:
- Nueva concentradora de Escondida (BHP) por US$5.100 millones
- Continuidad operacional de Minera El Abra (Freeport-McMoRan) por US$7.500 millones
- Sistema de extracción directa de litio en el Salar de Atacama (Albemarle) por US$3.100 millones
La coincidencia de estos anuncios sugiere un cambio en la percepción de riesgo y una recuperación de la confianza por parte de inversionistas internacionales, en un sector clave para la economía chilena.
Trayectoria de Kinross en Chile
El proyecto Lobo Marte fue adquirido por Kinross en 2009, en el marco de su estrategia de expansión en América Latina. Desde entonces, la compañía ha consolidado su presencia en el país, particularmente en la Región de Atacama, donde ya opera activos relevantes.
La materialización de este proyecto representa un paso estratégico para extender la vida productiva de sus operaciones en Chile, al tiempo que refuerza su compromiso con el desarrollo de la minería aurífera en el norte del país. Con este nuevo ingreso al sistema ambiental, la compañía inicia una etapa clave que definirá los plazos y condiciones para su eventual construcción y puesta en marcha.
En un escenario global marcado por la volatilidad de los mercados y la creciente demanda por minerales estratégicos, Lobo Marte se posiciona como una apuesta de largo plazo que podría redefinir el mapa del oro en Chile durante las próximas décadas.
