Quiñenco cerró el ejercicio 2025 con utilidades netas por $680.368 millones (US$746 millones), lo que representa un incremento de 2,4% respecto del año anterior, en un contexto marcado por un menor dinamismo en algunas de sus principales líneas de negocio. Pese a la mejora, el resultado se mantiene muy por debajo del récord histórico alcanzado en 2022, cuando el holding ligado al grupo Luksic registró ganancias por más de $3,5 billones. El desempeño del año estuvo fuertemente influido por decisiones a nivel corporativo, particularmente la venta parcial de su participación en la firma francesa Nexans, operación que permitió compensar la menor contribución de varias de sus filiales operativas. Este escenario refleja un cambio en la composición de los resultados del holding, donde las ganancias extraordinarias adquieren mayor relevancia frente a un entorno global caracterizado por incertidumbre económica y tensiones geopolíticas.
Venta de Nexans explica mejora en resultados
Uno de los factores determinantes en el balance de 2025 fue la desinversión en Nexans, empresa dedicada a la fabricación de cables y soluciones de electrificación. Durante el período, Quiñenco vendió 2,2 millones de acciones a un precio de 121,5 euros cada una, lo que generó una utilidad después de impuestos cercana a los $86 mil millones, superando en 50% el resultado obtenido por una operación similar en el ejercicio previo.
Este movimiento forma parte de una estrategia más amplia de ajuste de portafolio. De hecho, en febrero de 2026 el holding concretó una nueva venta de acciones que redujo su participación en Nexans desde 9,2% a 4,1%, operación que aún no se refleja en los estados financieros informados.
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El buen desempeño de Nexans también contribuyó a los resultados consolidados, con un aumento de 26,2% en su ganancia neta, alcanzando los 352 millones de euros, impulsado principalmente por negocios vinculados a electrificación, un segmento en expansión a nivel global.
Resultados mixtos en sus principales filiales
El desempeño de las distintas unidades de negocio mostró resultados dispares. En el segmento energético, Enex logró revertir las pérdidas de 2024, alcanzando un aporte de $58.232 millones, impulsado por mayores volúmenes de venta, efectos positivos en la valorización de inventarios y mejores resultados cambiarios.
En servicios portuarios, SM SAAM registró un crecimiento de 46% en su contribución, apoyado en un mejor desempeño del negocio de remolcadores y logística aérea, además de un menor gasto tributario. Este resultado se vio reforzado por el aumento de la participación de Quiñenco en la compañía, que pasó de 62,6% a 66% durante el cuarto trimestre.
Por su parte, el segmento financiero —liderado por Banco de Chile— mantuvo una contribución estable, con $304.992 millones, pese a una leve caída de 1,3% en sus utilidades. La disminución en ingresos no asociados a clientes fue parcialmente compensada por una mejora en la calidad crediticia y menores pérdidas por riesgo.
Presiones en transporte marítimo y consumo
En contraste, otras áreas enfrentaron condiciones más adversas. La contribución de Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV) cayó 43,8%, afectada por el desempeño de su principal activo, la naviera Hapag-Lloyd, cuyos resultados retrocedieron más de 60% debido a menores tarifas de transporte y mayores costos operacionales.
El negocio de bebidas, a través de CCU, también registró una caída de 27,2% en sus utilidades. Este resultado estuvo influido por la ausencia de ingresos extraordinarios registrados en 2024, así como por un entorno desafiante en sus operaciones internacionales y en el segmento de vinos, aunque el mercado chileno mostró señales de recuperación.
Perspectivas en un entorno global incierto
El nuevo gerente general de Quiñenco, Macario Valdés, quien asumió en febrero de 2026, destacó que los resultados reflejan la solidez del portafolio del holding, pese a un escenario internacional complejo. La compañía enfatizó que su diversificación sectorial le permite enfrentar con resiliencia las fluctuaciones económicas y las tensiones geopolíticas que marcan el actual ciclo global.
En este contexto, el desempeño de 2025 deja en evidencia la creciente relevancia de las decisiones estratégicas y financieras en la generación de valor, en un escenario donde las operaciones tradicionales enfrentan mayores presiones estructurales.

