La red cósmica —el entramado de filamentos donde la gravedad asociada a la materia oscura organiza el gas y guía la formación de galaxias— acaba de pasar de la inferencia a la observación directa. Un equipo internacional liderado por Davide Tornotti, de la Universidad de Milán-Bicocca, obtuvo una imagen en emisión de un filamento de gas que conecta dos galaxias con cuásares muy cercanos entre sí, cuando el universo tenía cerca de 2.000 millones de años.
Qué se observó: un “puente” de gas a 12.000 millones de años luz
La estructura fotografiada es un filamento de gas de aproximadamente tres millones de años luz de longitud, que une dos galaxias anfitrionas de cuásares ubicadas a unos 12.000 millones de años luz. La observación sitúa el fenómeno en un corrimiento al rojo z ≈ 3,22, es decir, en una etapa temprana del universo en la que el crecimiento de galaxias y la circulación de gas están en plena actividad.
Cómo se logró la imagen desde Chile: cientos de horas con el VLT
El resultado se apoya en cientos de horas de observación con MUSE, un espectrógrafo de campo integral instalado en el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), en Chile. El instrumento permitió detectar el tenue resplandor del hidrógeno en el espacio intergaláctico: una señal extremadamente débil que durante décadas se había estudiado, sobre todo, de manera indirecta a través de huellas de absorción en la luz de objetos de fondo.
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El dato clave: medir el límite entre gas intergaláctico y gas “cercano” a las galaxias
Más allá de ver el filamento, la calidad del registro permitió describir su morfología y su perfil de brillo a lo largo y a través de la estructura. Ese nivel de detalle es relevante porque ayuda a trazar un umbral observacional: el límite entre el gas difuso del medio intergaláctico y el gas que ya pertenece al entorno inmediato de las galaxias, conocido como medio circumgaláctico.
Por qué importa: una prueba directa para las simulaciones del universo
La observación también funciona como un banco de pruebas para los modelos cosmológicos que explican cómo se distribuye la materia a gran escala. En la comparación con simulaciones, el equipo reporta un acuerdo sustancial con las densidades y estructuras esperadas en el marco estándar de materia oscura fría, reforzando la idea de que estos filamentos operan como “carreteras” por las que el gas fluye hacia las regiones donde nacen y crecen las galaxias.
Los próximos pasos: más filamentos para construir evidencia estadística
Los autores advierten que una sola estructura no basta para generalizar. El objetivo inmediato es ampliar el muestreo con nuevas observaciones profundas para:
- localizar más filamentos comparables en el universo temprano;
- construir una visión estadística de cómo se distribuye el gas en esa malla cósmica;
- medir con mayor precisión cómo circula el material que alimenta la formación y evolución de galaxias.
