La zona austral enfrentará un fin de semana con precipitaciones persistentes, viento fuerte y probables tormentas por el avance de un sistema frontal reforzado por un río atmosférico. El evento se concentrará entre el viernes 27 y el domingo 29 de marzo, con mayor impacto previsto en sectores de Aysén y la Patagonia insular.
Lluvias persistentes se concentrarán en Aysén y la Patagonia insular
Las proyecciones publicadas por Meteored indican que el tramo más expuesto se ubicará entre el sur de Los Lagos y sectores de Magallanes, con acumulados especialmente relevantes en Puerto Cisnes, Caleta Tortel y Puerto Edén. En ese escenario, los montos podrían ubicarse entre 90 y 120 milímetros en 48 horas, con pulsos de precipitación más intensos durante el fin de semana.
El detalle del pronóstico sitúa montos cercanos a 90 mm en Puerto Edén, entre 80 y 90 mm en Caleta Tortel y de 40 a 50 mm en Puerto Cisnes. La evolución prevista considera un primer pulso durante la tarde del viernes 27 y un segundo episodio entre el sábado 28 y el domingo 29, identificado como la fase más intensa y persistente del evento.
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El segundo pulso del sistema eleva la presión sobre ríos, caminos y conectividad
La principal preocupación se concentra en la combinación de lluvias abundantes y suelos progresivamente saturados, una condición que podría aumentar el riesgo de crecidas de ríos, anegamientos y remociones en masa en sectores con pendiente. A esto se suma el viento, con intensidades previstas de 50 a 80 km/h en Los Lagos y de 70 a 90 km/h en Aysén, además de rachas de hasta 100 km/h en zonas insulares del sur.
En paralelo, el monitoreo y los avisos meteorológicos vigentes de la Dirección Meteorológica de Chile mantienen la atención sobre la evolución del sistema en la zona austral. Los pronósticos de superficie también muestran jornadas ventosas en Punta Arenas y otras áreas australes durante el fin de semana, en un contexto que podría afectar desplazamientos, faenas marítimas y conectividad local.
- En sectores altos de la Patagonia se prevé nieve en altura y aguanieve en zonas más bajas.
- Esa condición podría moderar parte del escurrimiento inmediato, aunque no elimina el riesgo si el segundo pulso deja más precipitación líquida de la prevista.
