Robótica humanoide: el mercado que podría alcanzar US$200 mil millones y sacar a los robots del laboratorio

Robótica humanoide está entrando en una fase decisiva en la que los prototipos de laboratorio comienzan a trasladarse a aplicaciones reales en fábricas, hospitales, logística y exploración espacial. Impulsado por avances en inteligencia artificial, sensores y baterías, el sector vive un fuerte impulso de inversión global y proyecciones de crecimiento que podrían transformar radicalmente la relación entre humanos y máquinas durante la próxima década.

“La próxima frontera de la inteligencia artificial es física”, señaló Zornitsa Todorova, directora de investigación temática de renta fija de Barclays, al describir el nuevo ciclo tecnológico que combina inteligencia artificial con robótica avanzada. Según estimaciones del banco, el mercado actual de robots con IA se sitúa entre US$2.000 y US$3.000 millones, pero podría escalar a US$40.000 millones hacia 2035, con escenarios más optimistas que elevan el potencial hasta US$200.000 millones.

Otras proyecciones son aún más ambiciosas. Analistas de Morgan Stanley estiman que el ecosistema completo de robótica humanoide podría convertirse en una industria de hasta US$5 billones en el largo plazo. Este crecimiento está siendo impulsado por una fuerte caída en los costos de fabricación, una ola de financiamiento de capital de riesgo y avances tecnológicos que están acelerando la transición desde demostraciones controladas hacia aplicaciones en entornos reales.

El salto tecnológico: “cerebro, músculo y baterías”

Los analistas resumen la revolución robótica actual en tres componentes clave: brains, brawn y batteries —cerebro, músculo y batería—.

El “cerebro” corresponde a los avances en modelos de inteligencia artificial capaces de interpretar el entorno, razonar y tomar decisiones. El “músculo” se refiere a los actuadores que permiten el movimiento mecánico de las extremidades, cuyo costo ha caído de forma significativa en los últimos años. Finalmente, las baterías han ganado densidad energética, ampliando la autonomía de los sistemas.

Gracias a esta combinación, el costo de fabricar un robot humanoide ha pasado de aproximadamente US$3 millones por unidad hace una década a cerca de US$100.000 en la actualidad, reduciendo drásticamente la barrera de entrada para su adopción industrial.

Sin embargo, expertos advierten que todavía existen limitaciones técnicas importantes. Gabriel Sepúlveda, especialista en robótica autónoma del Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile, explica que muchas demostraciones actuales se realizan en entornos altamente controlados. En contextos reales —donde los robots deben interactuar con humanos, objetos irregulares o situaciones imprevistas— la tecnología todavía enfrenta desafíos en percepción, manipulación y estabilidad.

Robots humanoides entran a las fábricas

A pesar de estas limitaciones, varias empresas ya están introduciendo robots humanoides en entornos industriales.

Tesla desarrolla su robot Optimus, diseñado para asistir en tareas logísticas y de manipulación dentro de fábricas. Las versiones más recientes ya operan dentro de instalaciones de la compañía moviendo materiales y cajas, utilizando redes neuronales derivadas de su tecnología de conducción autónoma. La empresa ha planteado incluso la posibilidad de producir hasta un millón de robots al año en el futuro.

En paralelo, Boston Dynamics presentó su robot eléctrico Atlas, orientado al trabajo industrial pesado. Durante 2026 comenzó su despliegue en la planta de Hyundai Motor Company en Georgia, Estados Unidos, como parte de su estrategia de automatización industrial.

Otra compañía emergente es Figure AI, que opera su tercera generación de robot humanoide en la planta de BMW en Carolina del Sur. La firma planea producir 12.000 unidades anuales y alcanzar 100.000 robots desplegados hacia 2029.

Robots cuadrúpedos: estabilidad para logística y movilidad

Mientras los robots bípedos buscan replicar el movimiento humano, los robots cuadrúpedos ganan terreno por su mayor estabilidad en terrenos complejos.

Empresas de logística ya exploran esta arquitectura para entregas autónomas. En Reino Unido, el servicio de reparto Just Eat inició pruebas con robots cuadrúpedos capaces de subir escaleras y sortear obstáculos mediante inteligencia artificial.

En el sector tecnológico asiático, la empresa china MagicLab presentó en la feria CES 2026 una familia de robots cuadrúpedos para uso doméstico, industrial y de transporte. En apenas seis meses, la compañía reportó cartas de intención por RMB 500 millones.

La industria también explora nuevos conceptos de movilidad. Kawasaki Heavy Industries desarrolla Corleo, un robot cuadrúpedo impulsado por hidrógeno que se controla mediante el desplazamiento del peso del usuario, con un prototipo previsto para 2030.

Cirugía robótica y medicina inteligente

La robótica también está transformando el campo médico. La empresa suiza LEM Surgical completó recientemente sus primeras cirugías clínicas con el sistema LEM Dynamis, diseñado para procedimientos de columna vertebral mediante brazos robóticos coordinados por visión artificial.

El sistema integrará modelos de inteligencia artificial desarrollados en colaboración con Nvidia para mejorar la precisión quirúrgica y permitir que el robot aprenda durante los procedimientos.

En paralelo, Johnson & Johnson avanza con Ottava, su plataforma de cirugía robótica destinada a intervenciones abdominales complejas. El sistema completó su primer ensayo clínico en 2025 y actualmente se prepara para nuevas pruebas médicas.

Robots para el espacio y entornos extremos

La robótica avanzada también está expandiéndose hacia escenarios donde los humanos no pueden operar.

NASA prepara la misión Fly Foundational Robots, prevista para 2027, que enviará un brazo robótico autónomo al espacio capaz de manipular herramientas, desplazarse sobre estructuras y ensamblar componentes en órbita.

En la industria nuclear, Mitsubishi Heavy Industries desarrolló el robot A-UT, un sistema de inspección submarina capaz de desplazarse dentro de reactores nucleares activos utilizando ventosas para adherirse a las paredes.

Este segmento especializado de robótica nuclear alcanzó US$347 millones en 2025 y podría crecer hasta US$495 millones en 2034, con equipos cuyo valor unitario varía entre US$800.000 y US$8 millones dependiendo de sus capacidades.

La transición de prototipos a economía real

El capital global ya se está posicionando en esta industria. El financiamiento hacia startups de robótica alcanzó US$8.800 millones en el segundo trimestre de 2025, quince veces más que en 2017, según datos de PitchBook. Durante 2025 además se lanzaron 21 nuevos modelos de robots, frente a solo tres en 2022.

Aunque los expertos coinciden en que aún faltan avances en percepción, manipulación y autonomía, la convergencia entre inteligencia artificial, hardware más barato y capital de riesgo está acelerando la llegada de robots al mundo real.

Si estas tendencias se consolidan, la robótica podría convertirse en una de las industrias tecnológicas más transformadoras del siglo XXI.

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