Tensión en el Golfo Pérsico, diplomacia indirecta y advertencias cruzadas marcan el nuevo pulso entre Washington y Teherán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que Irán estaría dispuesto a alcanzar un acuerdo con Washington antes que enfrentarse a una acción militar estadounidense, en medio de un marcado incremento de la tensión en el Golfo Pérsico y del despliegue de una importante flota naval norteamericana en la región.
“Puedo decir esto: sí quieren llegar a un acuerdo”, señaló Trump a la prensa desde la Casa Blanca, al ser consultado por el reforzamiento militar estadounidense cerca de Irán. No obstante, el mandatario evitó entregar detalles sobre eventuales plazos o condiciones, limitándose a advertir que el tiempo para negociar “se está acabando”.
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Las declaraciones del jefe de la Casa Blanca contrastan con la postura oficial de Teherán. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aseguró que actualmente no existen conversaciones formales con Estados Unidos, aunque reiteró que su país está dispuesto a dialogar bajo principios de “respeto mutuo” y confianza recíproca. Al mismo tiempo, fue enfático en señalar que los sistemas de misiles y defensa iraníes “nunca” formarán parte de una negociación.
Escalada militar y diplomacia paralela
El miércoles, Trump había elevado el tono al advertir públicamente que Washington podría recurrir a la fuerza si no se alcanza un acuerdo sobre el programa nuclear iraní. En ese contexto, confirmó el envío de una gran “armada” al Golfo, sin establecer plazos para su eventual retiro. “Tienen que flotar en algún lugar, así que bien podrían hacerlo cerca de Irán”, afirmó.
Desde Teherán, las autoridades han insistido en que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos y han rechazado reiteradamente las acusaciones de Estados Unidos y sus aliados sobre un supuesto intento de desarrollar armas atómicas.
En paralelo a la presión estadounidense, se activaron canales diplomáticos indirectos. El Kremlin informó que Ali Larijani, presidente del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, sostuvo una reunión en Moscú con el presidente ruso Vladimir Putin, donde abordaron asuntos de Oriente Medio y la situación internacional. Rusia ha buscado posicionarse como un actor relevante en eventuales instancias de mediación.
Derechos humanos como condición
Trump también vinculó la posibilidad de evitar una acción militar a la situación interna de Irán. El jueves sostuvo que había planteado dos exigencias clave a Teherán: renunciar a cualquier ambición nuclear y poner fin a la represión contra los manifestantes que han protagonizado protestas desde fines de diciembre.
Organizaciones de derechos humanos han denunciado una violenta respuesta de las fuerzas de seguridad iraníes. La Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, aseguró haber confirmado más de 6.300 muertes desde el inicio de las protestas, mientras que el grupo Iran Human Rights, basado en Noruega, advierte que la cifra final podría superar las 25.000 víctimas.
Escenario abierto
Aunque Trump se mostró confiado en que un acuerdo es posible, dejó en claro que el desenlace sigue abierto. “Esperemos que lleguemos a un trato. Si lo logramos, será algo bueno. Si no, veremos qué pasa”, concluyó el mandatario, reforzando un clima de incertidumbre que mantiene en vilo a los mercados energéticos y a la estabilidad regional.
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