Los precios del tungsteno, un metal crucial para la industria militar y tecnológica, han registrado un alza exponencial del 557% en el último año, situándose en US$2.250 por tonelada métrica. Este repunte es atribuido a las restricciones de exportación impuestas por China y al aumento de la demanda global, especialmente por conflictos geopolíticos y necesidades industriales.
Tungsteno: entre la escasez y la disputa comercial
El tungsteno, conocido por su densidad y aplicaciones en armamento y semiconductores, ha duplicado su valor este año, según cifras proporcionadas por el índice de referencia europeo APT de Fastmarkets. La inclusión de productos de tungsteno en la lista de control de exportaciones de China, implementada en febrero del año pasado, ha sido uno de los factores determinantes en esta escalada. George Heppel, vicepresidente de investigación de BMO Capital Markets, afirmó que “nunca he visto un mercado tan ajustado como lo está el del tungsteno ahora mismo”.
China, que domina el mercado global con un 79% de la producción total, ha reducido sus exportaciones cerca de un 40% el año pasado, de acuerdo con datos de la firma Project Blue. Este país ha utilizado estratégicamente su control sobre los minerales críticos en medio de tensiones comerciales con Estados Unidos, afectando significativamente la oferta global y generando preocupación en gobiernos occidentales que buscan reducir su dependencia de este productor clave.
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- China produce el 79% del tungsteno mundial.
- Las exportaciones desde China cayeron un 40% en 2022.
- El precio del metal alcanzó los US$2.250 por tonelada métrica.
Impacto en la industria y alternativas emergentes
La alta dependencia de China ha obligado a fabricantes y empresas a buscar alternativas para asegurar el suministro. Lewis Black, CEO de Almonty Industries, mencionó que su nueva operación en Corea del Sur ya destina la mitad de su producción al mercado estadounidense, específicamente para fabricar municiones. Sin embargo, los analistas consideran que para resolver la actual escasez no solo se requieren nuevas minas, como las proyectadas en España, Brasil, Australia y Estados Unidos, sino también mayores producciones en China y una expansión artesanal a nivel global.
A pesar de su importancia militar estratégica, apenas el 5% del mercado del cobre representa el valor total del tungsteno. Según el Servicio Geológico de EE.UU., aproximadamente el 60% del consumo del metal en dicho país proviene de aplicaciones industriales como la construcción y metalurgia. Sin embargo, el gasto militar creciente, impulsado por conflictos en regiones como Medio Oriente, ha intensificado la presión sobre el suministro de tungsteno.
Por su parte, empresas como Ceratizit y Sandvik han implementado estrategias para mitigar riesgos a través del reciclaje de chatarra y material usado, lo que ayuda a aliviar parcialmente la tensión en el mercado primario. Sin embargo, estas medidas apenas logran contener la demanda creciente y los altos precios, los que continuarán siendo un tema crítico en la industria global.
El panorama del tungsteno refleja la importancia de los minerales críticos en disputas comerciales y estratégicas, y abre interrogantes sobre el futuro de la oferta mundial en un mercado caracterizado por su volatilidad e iliquidez.