CARACAS.– La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó este jueves una reforma a la Ley de Hidrocarburos que habilita la participación del sector privado —incluidas inversiones extranjeras— en la explotación petrolera del país. La medida fue presentada oficialmente en un acto encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, y es interpretada por las autoridades como un giro estructural destinado a reactivar una industria clave para la economía venezolana.
La reforma se produce en un contexto político excepcional, marcado por el reordenamiento del poder tras la captura del depuesto exmandatario Nicolás Maduro y por un incipiente acercamiento con Estados Unidos. Según explicó Rodríguez, el texto modifica 35 artículos con el objetivo de facilitar el ingreso de capitales y tecnología a un sector que, pese a concentrar las mayores reservas probadas del mundo, ha sufrido una prolongada caída productiva.
Apertura con énfasis social y soberanía
En su discurso, la presidenta encargada sostuvo que la reforma permitirá convertir las reservas petroleras en “felicidad para el pueblo”, asegurando que los nuevos ingresos se destinarán a políticas sociales, educación, salud, vivienda y servicios públicos. “Donde las bombas de las sanciones cayeron con mayor fuerza —electricidad y agua—, allí deberán verse los beneficios”, afirmó.
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Rodríguez subrayó que la apertura no implica una cesión de soberanía, enfatizando que el Estado mantiene la propiedad de los yacimientos y el control estratégico de la industria, en línea con la Constitución. En la misma línea, el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, señaló que el objetivo es pasar “de ser la principal reserva del planeta a estar entre los principales productores”, destacando que mecanismos similares ya habrían permitido cerrar diciembre pasado con una producción cercana a 1,2 millones de barriles diarios.
Licencia clave desde Washington
El avance legislativo coincidió con una señal relevante desde Washington. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una licencia que autoriza a entidades estadounidenses a participar en transacciones vinculadas al petróleo venezolano, incluso cuando involucren al Gobierno de Venezuela o a Petróleos de Venezuela (PdVSA).
El documento, difundido por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), permite actividades asociadas a la extracción, refinación, comercialización y transporte de crudo venezolano, aunque establece restricciones explícitas. Quedan excluidas personas y entidades vinculadas a Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba y China, así como empresas conjuntas bajo su control. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, precisó que estas limitaciones buscan resguardar los objetivos de seguridad nacional y la trazabilidad de las operaciones.
Nuevo escenario para la energía venezolana
La combinación de reforma legal interna y flexibilización selectiva de sanciones externas abre un nuevo escenario para la industria petrolera venezolana. Si bien persisten desafíos regulatorios, operativos y de confianza, el gobierno apuesta a que la apertura controlada al capital privado permita recuperar producción, atraer inversiones y recomponer ingresos fiscales, en un momento decisivo para la reconstrucción económica del país.
