WASHINGTON / MASCATE. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, elevó este miércoles el tono de las exigencias de Washington hacia Irán, al señalar que cualquier negociación “significativa” deberá ir mucho más allá del programa nuclear y abarcar el desarrollo de misiles balísticos, el patrocinio a organizaciones armadas en Medio Oriente y el trato del régimen a su propia población.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense se producen en un contexto de renovadas tensiones regionales y de confirmación oficial, por parte de Teherán, de que se iniciará una nueva ronda de conversaciones indirectas con Estados Unidos en Omán. “Para que las conversaciones realmente conduzcan a algo relevante, deberán incluir el alcance de sus misiles balísticos, su apoyo a organizaciones terroristas, el programa nuclear y la forma en que trata a su propio pueblo”, afirmó Rubio ante la prensa.
El funcionario subrayó que la administración del presidente Donald Trump mantiene una disposición abierta al diálogo, incluso en formatos directos, aunque descartó que el solo hecho de sentarse a negociar implique concesiones políticas. “Hablar o reunirse no es una legitimación automática de ningún régimen”, recalcó, añadiendo que Washington “está dispuesto a dialogar con cualquier actor, en cualquier parte del mundo”.
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Negociaciones confirmadas en Omán
En paralelo a las declaraciones de Rubio, la agencia semioficial iraní Tasnim informó que las negociaciones se llevarán a cabo en Mascate, capital de Omán, información que fue confirmada horas más tarde por el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi. A través de un breve mensaje en la red social X, el canciller precisó que las conversaciones están programadas para la mañana del viernes y agradeció al gobierno omaní por las gestiones logísticas, sin detallar el formato exacto ni la composición completa de las delegaciones.
Según fuentes diplomáticas, se espera que el diálogo esté encabezado por el enviado especial estadounidense Steve Witkoff y por el propio Araqchi, en lo que sería el primer contacto formal tras semanas de amenazas cruzadas y movimientos militares en la región.
Presión militar y clima de desconfianza
Las conversaciones se desarrollan bajo un ambiente de fuerte desconfianza. En las últimas semanas, Trump ha reiterado que Irán debe abandonar por completo sus programas nuclear y balístico, advirtiendo sobre la posibilidad de una acción militar si no hay avances. A ello se suma el despliegue reforzado de la Marina estadounidense en el mar Arábigo, donde esta semana un portaaviones derribó un dron iraní que se aproximó de forma considerada “agresiva”.
Desde Teherán, en tanto, las autoridades han insistido en que su programa nuclear tiene fines pacíficos y han descartado de plano que los sistemas de defensa y misiles balísticos sean objeto de negociación. Sin embargo, la confirmación de esta nueva ronda de contactos sugiere que ambas partes buscan, al menos, evitar una escalada directa.
El diálogo entre Washington y Teherán avanza, pero condicionado a una agenda amplia y políticamente sensible, donde la seguridad regional y el equilibrio estratégico serán tan determinantes como el futuro del programa nuclear iraní.
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