Los minerales críticos en Chile pasaron esta semana desde la conversación técnica a la primera línea geopolítica. El 12 de marzo, ambos gobiernos firmaron una declaración conjunta sobre minerales críticos y tierras raras que abrió un mecanismo formal de consultas y fijó una primera reunión dentro de los próximos 15 días. El texto dejó definidos cuatro frentes concretos: cadenas de suministro, proyectos prioritarios, chatarra minera y financiamiento.
El movimiento responde a una lógica más amplia de Washington. Según Reuters, Estados Unidos busca reforzar el abastecimiento de insumos usados en vehículos eléctricos, semiconductores, defensa y electrónica, al mismo tiempo que reduce su dependencia de China en materiales estratégicos.
Qué activó el giro de EE.UU. hacia Chile
La señal formal se produjo en Santiago, en el marco de una reunión bilateral entre el Presidente José Antonio Kast y el vicesecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau. El documento fue firmado por el canciller Francisco Pérez Mackenna y por Landau, y reafirma que el suministro de minerales críticos es relevante tanto para la seguridad nacional como para las industrias comerciales de ambos países.
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Los 4 caminos que fijó el acuerdo
La declaración no quedó en generalidades. El texto estableció cuatro líneas de trabajo:
- desarrollar mecanismos para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras;
- identificar en conjunto proyectos de interés para cerrar brechas en cadenas prioritarias;
- gestionar chatarra de minerales críticos y tierras raras para diversificar abastecimiento;
- explorar mecanismos de financiamiento, privados y estatales, para proyectos de inversión.
Esa combinación muestra que el interés de Estados Unidos no está solo en extraer mineral. También apunta a ordenar la ruta completa del suministro: acceso a proyectos, reciclaje, financiamiento y seguridad industrial.
Por qué Chile entra en esta estrategia
Chile no entra a esta agenda únicamente por el litio. En el tablero regional, el país combina escala minera, exportación de materias primas estratégicas y una cartera que ahora vuelve a mirar a las tierras raras. A eso se suma la presión por capturar más valor aguas abajo, un tema que ya aparece en el debate sobre litio y tierras raras, y el eslabón que puede cambiar el negocio.
El foco también se está desplazando fuera del salar. La nueva consulta bilateral coincide con el renovado interés por proyectos de tierras raras en el país, especialmente después de la apertura de consultas en 15 días que volvió a poner a Penco en el centro del mapa. Para Washington, eso amplía la conversación desde el litio hacia materiales menos desarrollados en Chile, pero cada vez más sensibles para la industria tecnológica.
El camino financiero ya tiene una señal concreta
Un día después de la firma bilateral, el Departamento de Energía de Estados Unidos anunció hasta US$500 millones para expandir procesamiento, manufactura derivada y reciclaje de materiales críticos. La señal importa porque calza casi en línea con dos de los ejes definidos con Chile: financiamiento y gestión de chatarra minera.
Eso no significa que esos recursos vayan directo a proyectos chilenos. Lo que sí muestra es que la política estadounidense ya está moviendo dinero hacia procesamiento y reciclaje, dos eslabones que hoy pesan tanto como la extracción en la disputa por minerales críticos.
El camino privado no parte desde cero
La vía empresarial también estaba abierta antes del acuerdo. Reuters recordó que Albemarle opera litio en el norte de Chile desde hace más de 50 años y que EnergyX, respaldada por General Motors, proyecta una planta de litio por US$1.100 millones en el país hacia 2028. La declaración bilateral, por tanto, no inaugura el interés estadounidense en Chile, pero sí le da un marco político y técnico más claro.
Esa es una diferencia relevante: cuando una agenda de abastecimiento deja de depender solo de decisiones corporativas y pasa a quedar respaldada por consultas estatales, financiamiento potencial y coordinación técnica, el margen de maniobra cambia para proyectos, permisos, trazabilidad y cadenas de suministro.
Qué se juega en los próximos 15 días
El texto firmado en Santiago fijó que la primera consulta se realizará dentro de los próximos 15 días y que su objetivo será consensuar un acuerdo sobre estas materias. El plazo es corto y delimita la siguiente fase: no se trata ya de diagnosticar el problema, sino de aterrizar una hoja de trabajo entre ambos gobiernos.
Sobre la mesa ya están definidos los temas: fortalecer cadenas de suministro, escoger proyectos de interés, abordar reciclaje y chatarra, y explorar financiamiento público y privado. Ese será el primer filtro real para medir hasta dónde quiere llegar Estados Unidos en Chile con su estrategia de minerales críticos.
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