Las exportaciones mineras de Argentina podrían alcanzar cerca de US$9.000 millones durante 2026, marcando un crecimiento estimado de 49% respecto del año anterior y consolidando uno de los ciclos de expansión más acelerados de las últimas décadas para la industria minera del país. El impulso proviene principalmente del avance de proyectos de cobre y litio, junto con el fuerte interés de inversionistas internacionales atraídos por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), esquema promovido por el gobierno de Javier Milei para entregar estabilidad tributaria, cambiaria y regulatoria a proyectos estratégicos.
La estimación fue entregada por Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), quien sostuvo que incluso la proyección podría quedarse corta si los precios internacionales de los minerales continúan en niveles elevados durante el segundo semestre. El escenario refleja además un cambio estructural en la minería argentina, históricamente dominada por el oro y la plata, pero que ahora comienza a posicionarse como uno de los principales polos de cobre y litio de América Latina. El avance de iniciativas en San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy ha generado nuevas expectativas de crecimiento económico, empleo e ingreso de divisas para el país.
RIGI acelera inversiones y proyectos estratégicos
Uno de los principales factores detrás del crecimiento proyectado corresponde al impacto que ha tenido el RIGI sobre las decisiones de inversión minera. El programa entrega beneficios asociados a estabilidad fiscal y acceso cambiario para proyectos superiores a US$200 millones, permitiendo destrabar iniciativas que permanecían detenidas o en evaluación desde hace varios años.
Según datos de la CAEM, actualmente existen 13 proyectos mineros presentados bajo el régimen, equivalentes a inversiones por aproximadamente US$42.000 millones. De ellos, siete ya fueron aprobados por cerca de US$7.900 millones. Entre las compañías que han fortalecido su presencia destacan BHP, Rio Tinto y Lundin Mining, especialmente en desarrollos de cobre considerados de clase mundial en la provincia de San Juan.
La expansión del sector también ha permitido que Argentina avance desde el puesto 12 al séptimo lugar mundial en el ranking de destinos para exploración minera. El país busca aprovechar la creciente demanda global de cobre y litio, minerales considerados esenciales para la electrificación, el almacenamiento energético y la transición hacia energías limpias.
En paralelo, el interés privado también se ha expandido hacia proyectos auríferos y polimetálicos en distintas regiones cordilleranas, fortaleciendo el dinamismo exploratorio que vive actualmente la minería argentina.
Cobre y litio lideran el nuevo ciclo minero argentino
El cobre aparece como el principal motor de crecimiento futuro para Argentina. Proyectos como Josemaría, Filo del Sol, Los Azules y otros desarrollos en evaluación podrían transformar al país en uno de los principales productores emergentes del metal rojo durante la próxima década.
El escenario se produce además en un contexto de precios internacionales elevados, impulsados por la expansión de centros de datos, inteligencia artificial, electromovilidad y redes eléctricas. La necesidad global de cobre para infraestructura energética ha incrementado el interés por nuevos distritos mineros de gran escala.
El litio, en tanto, continúa consolidándose como otro eje estratégico para el país. Las provincias del denominado “triángulo del litio” mantienen una fuerte expansión de inversiones en salares y plantas de procesamiento, con compañías internacionales acelerando producción y exploración ante la expectativa de una recuperación sostenida de la demanda mundial de baterías.
Desde la industria destacan además que el crecimiento minero comienza a generar impactos relevantes sobre proveedores locales, empleo especializado, infraestructura y cadenas logísticas regionales, especialmente en provincias cordilleranas históricamente dependientes de otras actividades económicas.
Debate ambiental y presión por estabilidad regulatoria
El crecimiento acelerado de la minería también ha reactivado discusiones políticas y ambientales en Argentina. Durante abril, legisladores aprobaron modificaciones impulsadas por el gobierno que buscan facilitar inversiones en zonas cercanas a glaciares, iniciativa que ha generado críticas desde organizaciones ambientalistas y sectores científicos.
Las preocupaciones se concentran principalmente en la protección de recursos hídricos y ecosistemas sensibles en regiones altoandinas donde se concentran varios proyectos de cobre y litio.
A pesar de ello, el gobierno argentino mantiene su estrategia de posicionar a la minería como uno de los principales motores de generación de divisas y crecimiento económico para los próximos años. El propio sector reconoce que la estabilidad regulatoria será uno de los factores decisivos para sostener el ingreso de capitales y el avance de proyectos de gran escala hacia producción comercial.
En la industria también existe preocupación respecto al escenario político posterior a las elecciones presidenciales de 2027. Diversas compañías buscan acelerar su ingreso al RIGI antes de ese proceso electoral para blindar jurídicamente sus inversiones frente a eventuales cambios regulatorios futuros.
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