Las negociaciones entre Estados Unidos y Irán para consolidar un alto el fuego y avanzar hacia la reapertura estable del estrecho de Ormuz atraviesan su momento más delicado. El principal obstáculo sigue siendo el futuro del programa nuclear iraní y, especialmente, el destino de cerca de 400 kilos de uranio enriquecido que Washington exige retirar o neutralizar como condición para un acuerdo definitivo.
Este domingo, la agencia estatal iraní IRNA informó que Teherán envió formalmente su respuesta a la última propuesta estadounidense mediante mediación de Pakistán. Sobre la mesa existe un memorándum de 14 puntos que contempla extender indefinidamente el alto el fuego entre Irán, Estados Unidos e Israel, además de iniciar conversaciones formales para reabrir plenamente el estratégico estrecho de Ormuz.
El documento también considera un eventual alivio gradual de sanciones económicas contra Irán y la liberación de miles de millones de dólares en fondos congelados alrededor del mundo, aunque las diferencias sobre el programa nuclear continúan bloqueando avances definitivos.
El uranio enriquecido sigue siendo la gran línea roja
El principal punto de fricción es la exigencia estadounidense de limitar severamente la capacidad de enriquecimiento nuclear iraní durante las próximas décadas. Según fuentes citadas por Axios, Washington propone suspender el programa iraní por 20 años, mientras Teherán solo aceptaría restricciones parciales hasta 2031.
La discusión también involucra el destino del uranio enriquecido al 60% que permanece bajo control iraní. Estados Unidos sostiene que ese material representa un riesgo directo de proliferación nuclear, mientras Irán insiste en que su programa tiene fines civiles y energéticos.
El presidente Donald Trump aseguró que la Fuerza Espacial de Estados Unidos monitorea permanentemente las instalaciones iraníes mediante satélites y lanzó nuevas advertencias contra cualquier intento de mover el material nuclear.
“Como alguien se acerque al lugar, todo volará por los aires”, afirmó Trump durante una entrevista televisiva, en referencia al uranio que habría quedado sepultado tras los bombardeos estadounidenses de 2025 sobre las instalaciones nucleares de Fordow, Natanz e Isfahán.
La ONU admite incertidumbre sobre el estado del programa nuclear
El Organismo Internacional de Energía Atómica reconoció que actualmente existe incertidumbre respecto al estado real del material nuclear iraní debido a la falta de acceso de inspectores internacionales al país.
El director del organismo, Rafael Mariano Grossi, señaló que no existen pruebas concluyentes sobre eventuales traslados del uranio almacenado en Isfahán, aunque admitió que gran parte de la información disponible sigue moviéndose “en el terreno de la conjetura”.
Mientras tanto, desde Israel endurecieron nuevamente el tono. El primer ministro Benjamin Netanyahu declaró que la guerra “no ha terminado” mientras continúe existiendo uranio enriquecido dentro de Irán y sigan operativas plantas nucleares vinculadas al enriquecimiento.
“Todavía hay material nuclear que tiene que ser sacado de Irán”, sostuvo Netanyahu en una entrevista con el programa 60 Minutes.
Tensión militar y amenazas sobre el estrecho de Ormuz
El escenario diplomático se desarrolla en paralelo a nuevos episodios de tensión militar en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más relevantes para el comercio mundial de petróleo y gas.
Según reportes internacionales, los incidentes en la zona aumentaron luego de que Trump anunciara —y posteriormente pausara— una nueva misión naval estadounidense destinada a garantizar la libre navegación en el Golfo Pérsico.
En respuesta, autoridades iraníes advirtieron que los países que impulsen nuevas sanciones económicas podrían enfrentar problemas para utilizar esta vía marítima estratégica.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, reiteró este domingo que Washington mantiene una “línea roja muy clara” respecto a la posibilidad de que Irán desarrolle armamento nuclear.
Desde Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian respondió que su país “nunca inclinará la cabeza ante el enemigo” y aseguró que cualquier eventual negociación no implicará “rendición ni retroceso”.
La evolución de estas conversaciones será clave no solo para la estabilidad regional en Medio Oriente, sino también para el mercado energético mundial, considerando que por el estrecho de Ormuz transita cerca de un tercio del petróleo transportado por vía marítima a nivel global.