Bolivia: YPFB invertirá US$9,8 millones en Arica: proyecto “Reversa Ossa 2” busca asegurar suministro de combustibles

YPFB Arica vuelve a posicionarse como un eje estratégico en la logística energética regional tras el anuncio de una inversión de US$9,8 millones por parte de la estatal boliviana Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). El proyecto se desarrollará en el puerto de Arica, infraestructura clave para la importación de crudo y combustibles hacia Bolivia, país que depende en gran medida de rutas externas para su abastecimiento energético. La iniciativa, presentada en la Rendición de Cuentas 2026 de la compañía en Santa Cruz, se enmarca en un plan de inversiones por US$50 millones destinado a fortalecer la red de transporte de hidrocarburos. En un contexto de tensiones por suministro, cuestionamientos a la calidad de combustibles y denuncias de redes ilícitas en la región, el proyecto adquiere relevancia no solo operativa, sino también geopolítica, consolidando el rol de Chile como plataforma logística para el mercado energético boliviano.

Proyecto Reversa Ossa 2 y conexión estratégica

El núcleo de la inversión corresponde al proyecto “Reversa Ossa 2”, que contempla la optimización del sistema de transporte de combustibles mediante un oleoducto que conecta el puerto de Arica con la localidad de Charaña, en el altiplano boliviano.

Este corredor energético es fundamental para garantizar el flujo de hidrocarburos hacia Bolivia, permitiendo mejorar la eficiencia en la importación y distribución interna. La iniciativa busca reforzar la capacidad operativa del sistema, reduciendo tiempos logísticos y aumentando la seguridad del suministro.

La operación en Arica representa un componente crítico dentro de la cadena energética boliviana, considerando que el país no cuenta con salida soberana al mar, lo que lo obliga a depender de infraestructura en países vecinos para abastecer su mercado interno.

Inversión en contexto de presión por abastecimiento

El anuncio se produce en un escenario complejo para Bolivia, marcado por dificultades en el suministro de combustibles y crecientes cuestionamientos desde sectores productivos, especialmente el transporte.

Las autoridades han enfrentado protestas vinculadas a problemas de abastecimiento y calidad, lo que ha puesto presión sobre la estatal para mejorar su infraestructura y eficiencia operativa. En este contexto, la inversión en Arica busca responder a estas demandas, fortaleciendo la cadena logística desde el punto de entrada hasta la distribución interna.

Además, el gerente general de YPFB Transporte, Óscar Guzmán, destacó que operar fuera del territorio boliviano implica desafíos regulatorios y logísticos, pero subrayó la importancia estratégica del proyecto para garantizar la continuidad del suministro.

Riesgos de seguridad y denuncias regionales

El contexto energético boliviano también ha estado marcado por preocupaciones en torno a la seguridad del suministro. A comienzos de abril, el gobierno denunció la existencia de una red ilícita que operaría en varios países de la región, incluyendo Chile, Argentina y Paraguay.

Según las autoridades, estas operaciones estarían vinculadas al robo, adulteración y sabotaje de combustibles, generando pérdidas estimadas de hasta US$150 millones. Este escenario refuerza la necesidad de fortalecer los sistemas de transporte y control, elementos que forman parte del enfoque de inversión de YPFB para 2026.

Arica como nodo clave en la integración energética

El desarrollo de infraestructura en Arica confirma el rol del norte de Chile como un nodo logístico clave para el abastecimiento energético regional. A pesar de la histórica ausencia de relaciones diplomáticas plenas entre ambos países, la cooperación en materia energética ha mantenido un carácter pragmático.

La inversión de YPFB no solo apunta a resolver desafíos inmediatos de suministro, sino también a consolidar una red más robusta de transporte de hidrocarburos, en línea con las necesidades crecientes del mercado boliviano.

En este escenario, proyectos como “Reversa Ossa 2” reflejan cómo la infraestructura energética puede convertirse en un puente de integración, incluso en contextos políticos complejos, reforzando la interdependencia entre Chile y Bolivia en materia de energía.

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