El nuevo orden económico mundial ya está en marcha y, según Oxford Economics, responde a un giro estructural “permanente” empujado por el proteccionismo de Estados Unidos y la expansión exportadora de China. En Londres, el presidente de la consultora, Adrian Cooper, sostuvo que las reglas del juego global cambiaron en una magnitud no vista desde la década de 1930, y que ese viraje no se revertirá con un eventual relevo de la actual administración estadounidense.
Un cambio estructural “permanente” y por qué no habría vuelta atrás
En la presentación del informe Perspectivas Globales 2026, Cooper atribuyó la fractura del orden comercial de posguerra a dos fuerzas que se retroalimentan:
- Más barreras y defensa de industrias clave en Estados Unidos.
- Más capacidad industrial y exportaciones desde China, con bienes de mayor valor y sofisticación.
En ese marco, advirtió que el escenario eleva el riesgo geopolítico y abre margen para “errores de cálculo” entre potencias, con potencial de escaladas en un contexto de rivalidad estratégica, según lo reportado por la cobertura internacional del evento en Londres en SWI swissinfo.ch.

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Las cifras que instala el informe para 2026
Oxford Economics estima un crecimiento del PIB global cercano al 2,7% en 2026, manteniéndose relativamente estable pese a tensiones geopolíticas o fragmentación del comercio. Esa proyección queda por debajo del 3,3% que el Fondo Monetario Internacional plantea para 2026 en su World Economic Outlook Update de enero de 2026.
En el desglose por potencias, Cooper destacó:
- Estados Unidos: 2,3% en 2026, con un rendimiento superior al de otras economías avanzadas (el “excepcionalismo económico” que describe la consultora).
- China: refuerzo industrial para sostener su competitividad exportadora en un entorno de mayores aranceles.
Proteccionismo y reordenamiento industrial: la tensión que reescribe el comercio
El punto central del diagnóstico es que el comercio global deja de ser una autopista predecible y pasa a operar con más controles, subsidios, requisitos locales y aranceles. La consecuencia práctica es una economía internacional más segmentada, donde el acceso a mercados depende cada vez más de consideraciones de seguridad económica e intereses estratégicos.
Para Chile, el giro ya se traduce en señales concretas: el debate sobre aranceles y medidas defensivas en EE.UU. impacta directamente a sectores exportadores, y el efecto se proyecta con fuerza hacia 2026 en la discusión pública y privada local, como ha abordado el análisis sobre la cuenta global de la guerra arancelaria y sus efectos para Chile desde 2026.
Inteligencia artificial: soporte para EE.UU. y riesgo de corrección
Cooper planteó que la inteligencia artificial ha sido un factor relevante para sostener la economía estadounidense, al empujar productividad y empleo, pero advirtió un riesgo: si los beneficios esperados no se materializan, podría venir una corrección asociada a ajustes bruscos de inversión y mercados.
Europa bajo presión de competitividad
El informe expone una Europa menos competitiva frente a EE.UU. y China, afectada por energía cara, exceso regulatorio y rezagos tecnológicos. Cooper llamó a actuar con rapidez para reforzar productividad y reorientar sectores estratégicos, anticipando que la lógica de proteger industrias clave también se extenderá al bloque europeo.
Señales para Chile: minería, cobre y barreras comerciales
En un escenario de reglas más duras, la minería chilena queda expuesta por su alta dependencia de cadenas globales y mercados externos. Entre los puntos que hoy concentran atención:
- La discusión por aranceles y restricciones comerciales y su efecto en sectores exportadores, descrita en los riesgos y oportunidades para Chile ante la política arancelaria de Trump.
- El impacto potencial sobre el cobre ante medidas más agresivas: en el debate local se ha mencionado una tarifa de 50% y sus derivadas sobre demanda, además de cifras de exportación a EE.UU., abordadas en el análisis sobre cobre y riesgos asociados a un arancel del 50%.
- La presión para asegurar insumos estratégicos y endurecer defensas comerciales frente a competidores, en línea con discusiones previas sobre sobretasas y tensiones asociadas al acero chino.
Tres referencias clave que sustentan el escenario 2026
El marco que describió Cooper se alinea con tres piezas que, en conjunto, fijan el telón de fondo del año:
- La cobertura internacional del evento y las declaraciones de Cooper sobre un cambio “sin retorno”, publicada por SWI swissinfo.ch.
- La proyección del FMI para 2026 en su World Economic Outlook Update de enero de 2026.
- El encuadre de Oxford Economics sobre fuerzas dominantes del ciclo (política comercial, auge de IA y activismo fiscal) en su Global Economic Outlook Conference 2026.
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