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EE.UU. usa desalación industrial para reforzar el agua potable en California

Estados Unidos impulsa la desalación a gran escala para enfrentar la sequía, con la planta de Carlsbad en California como modelo. Esta instalación produce más de 50 millones de galones diarios de agua potable.

EE.UU. usa desalación industrial para reforzar el agua potable en California
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Estados Unidos está recurriendo a grandes plantas desalinizadoras para convertir agua de mar en agua potable y reducir la dependencia de la lluvia en zonas afectadas por sequías. El caso más visible está en Carlsbad, California, donde una instalación abastece parte relevante del consumo de la región de San Diego.

Carlsbad marca el avance de la desalación a escala industrial

La planta Claude “Bud” Lewis de Carlsbad se convirtió en el principal ejemplo de este modelo. Según la San Diego County Water Authority, la instalación puede entregar más de 50 millones de galones diarios de agua potable desalinizada, suficiente para abastecer a unas 400.000 personas en el condado de San Diego.

Ese volumen equivale a cerca de 190 millones de litros diarios. La instalación no reemplaza todo el sistema hídrico de California, pero sí aporta una fuente estable en una zona donde ríos, embalses y acuíferos enfrentan mayor presión por la sequía.

La planta está considerada la mayor desalinizadora del hemisferio occidental y produce alrededor del 7% al 10% de la demanda regional de agua de San Diego. Su operación comenzó en 2015 y forma parte de un proyecto de infraestructura asociado a una inversión cercana a US$1.000 millones.

Cómo funciona la ósmosis inversa para producir agua potable

La tecnología central es la ósmosis inversa. El proceso consiste en impulsar agua de mar a alta presión a través de membranas semipermeables que permiten el paso de las moléculas de agua y retienen sales, minerales e impurezas.

Antes de llegar a esa etapa, el agua pasa por filtros previos para retirar arena, algas, partículas pequeñas y microorganismos. Luego, una vez desalinizada, se ajusta para que pueda ingresar a la red de consumo.

El Departamento de Energía de Estados Unidos explica que la ósmosis inversa usa bombas de alta energía para presurizar el agua contra una membrana, dejando una salmuera concentrada al otro lado del sistema.

La desalación deja de ser una medida extrema frente a la sequía

Durante años, convertir agua de mar en potable fue visto como una alternativa cara y limitada. La sequía cambió esa percepción en parte del suroeste estadounidense, donde California, Arizona, Texas y otros territorios analizan o impulsan proyectos vinculados a desalación.

Corpus Christi, en Texas, aparece como otro caso relevante. La ciudad trabaja en alternativas para reforzar su seguridad hídrica, incluyendo proyectos asociados a desalación de agua salobre y de agua de mar. La autoridad local informó que el municipio explora opciones para un potencial campus de tratamiento en Inner Harbor y mantiene acuerdos para acceder a agua desalinizada desde proyectos regionales, según su plataforma oficial Securing Water, Together.

En febrero de 2026, el concejo de Corpus Christi aprobó además un proyecto de US$175 millones para una planta desalinizadora modular de agua salobre en la planta O.N. Stevens, con una capacidad inicial proyectada de 3,91 millones de galones diarios y una capacidad plena de 21,3 millones de galones diarios hacia el segundo año.

Los costos y la salmuera siguen siendo el mayor límite

El principal obstáculo de la desalación sigue siendo económico y ambiental. Estas plantas requieren mucha energía, bombas de alta presión, mantenimiento permanente e infraestructura costosa desde el inicio.

En el caso de Carlsbad, la inversión del proyecto se ubicó cerca de US$1.000 millones, mientras que el agua desalinizada resulta más cara que la proveniente de fuentes tradicionales como ríos y embalses.

Además, el proceso genera salmuera, una corriente con alta concentración de sal que debe devolverse al mar bajo controles ambientales para evitar impactos en ecosistemas cercanos. En Carlsbad, aproximadamente la mitad del agua captada desde el Pacífico se transforma en agua potable, mientras el resto vuelve al océano con la sal y minerales concentrados.