SANTIAGO.— AES Andes informó que desistió de la ejecución del proyecto INNA, su megaplan de hidrógeno y amoníaco verde en Taltal (Región de Antofagasta), valorizado en US$10.000 millones, decisión que pone término a una tramitación que quedó marcada por el debate público y el cuestionamiento de observatorios astronómicos. AES Andes desiste de megaproyecto de hidrógeno verde INNA en Chile y prioriza su cartera renovable y de almacenamiento.
Decisión corporativa y giro de prioridades
En su comunicación, la generadora —controlada por la estadounidense AES— explicó que la determinación responde a un “detallado análisis” de portafolio y a la necesidad de concentrar esfuerzos en proyectos renovables y baterías, alineados con el lineamiento de su matriz, subrayando que el paso atrás no cuestiona el potencial del hidrógeno verde para Chile, pero sí redefine el ritmo y el foco de inversión.
Un EIA en pausa que ahora queda sin continuidad
INNA había ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental mediante Estudio de Impacto Ambiental (EIA) en diciembre de 2024 y mantenía sus plazos suspendidos —a solicitud del titular— para responder observaciones, un congelamiento que se extendía hasta mayo de 2026; con el desistimiento, la discusión deja de ser de ajustes y pasa a ser, derechamente, de cierre del desarrollo del proyecto bajo ese diseño.

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La presión astronómica como telón de fondo
La controversia, que acompañó a INNA desde que tomó estado público, tuvo como punto alto la reacción de la comunidad científica internacional: el Observatorio Europeo Austral (ESO) y astrónomos solicitaron detener el proyecto por el riesgo a la observación en el norte, advirtiendo impactos asociados a contaminación lumínica y otras externalidades, instalando una tensión de “compatibilidades” que se volvió estructural para la viabilidad social del plan.
La política se sumó: el episodio en el debate presidencial
El tema también se coló en la agenda electoral: en el debate televisivo de diciembre, el entonces candidato José Antonio Kast se manifestó por privilegiar los cielos del norte para la astronomía, mientras la candidata oficialista Jeannette Jara defendió la iniciativa por su potencial en empleo, un contraste que amplificó la discusión y convirtió el desistimiento en una señal que excede a la empresa y toca el ordenamiento territorial de la transición energética.
Greentegra: renovables y baterías en el centro del nuevo relato
En paralelo al retiro de INNA, AES Andes reforzó que su estrategia se juega en solar y almacenamiento, con proyectos como Andes Solar III y Bolero BESS y nuevas iniciativas en construcción; el énfasis —según comunicados corporativos— es aumentar capacidad renovable y de baterías en los próximos años, reorientando capital hacia activos de ejecución más acotada y con tramitación y construcción más predecibles que un complejo de hidrógeno a gran escala.
Señal para el hidrógeno verde: licencia social, localización y reglas claras
El retiro de INNA deja una lectura para la industria: sin un marco robusto de compatibilidad con astronomía y una definición más clara de zonas aptas, incluso proyectos emblemáticos pueden terminar replegándose. Y, al mismo tiempo, confirma que la transición energética no se decide solo por megawatts y CAPEX, sino por la calidad de su inserción territorial y la confianza que logre construir.
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