Desalinización: la megaplanta que entrega hasta 190 millones de litros diarios y el costo real del plan hídrico de EE.UU.

Desalinización es la palabra que hoy se repite con fuerza en la planificación hídrica del oeste de Estados Unidos: ante sequías prolongadas, embalses con…

Cristian Recabarren Ortiz
Senior Editor y Fundador
Ingeniero de Minas y fundador de Revista Digital Minera REDIMIN (2011). Especialista en tecnologías de la información aplicadas a la minería, inteligencia artificial y puentes de...
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Desalinización es la palabra que hoy se repite con fuerza en la planificación hídrica del oeste de Estados Unidos: ante sequías prolongadas, embalses con estrés y un sistema de asignaciones en revisión, el país está empujando la conversión de agua de mar en agua potable a escala industrial. El caso más citado es Carlsbad, en el sur de California, donde un solo complejo se mueve en volúmenes diarios que ya se miden en cientos de millones de litros.

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Por qué el oeste de EE.UU. está mirando al océano

La presión hídrica en el suroeste estadounidense no se explica por una sola causa: confluyen variabilidad climática, crecimiento urbano, sobreasignación histórica de fuentes y restricciones operacionales que se han ido endureciendo. En paralelo, el gobierno federal avanza en el rediseño de la gobernanza del Colorado para el período posterior a 2026, cuando expiran instrumentos y acuerdos clave que han regido la operación coordinada de los grandes embalses del sistema. Ese proceso y su cronograma oficial están descritos por el propio regulador federal en la plataforma de Colorado River Post-2026 Operations.

En este contexto, la desalinización entra como “seguro” para ciudades costeras: no reemplaza a la red existente, pero entrega un caudal relativamente estable, independiente de nieve y lluvias, y permite diversificar el portafolio hídrico cuando la incertidumbre aumenta.

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Cómo funciona una megaplanta: de agua de mar a estándar potable

La tecnología dominante en estas instalaciones es la ósmosis inversa. En términos operacionales, la cadena típica incluye:

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  • Captación (directa o indirecta) y pretratamiento para remover sólidos, materia orgánica y microorganismos.
  • Bombeo de alta presión para forzar el paso del agua a través de membranas semipermeables.
  • Separación: el permeado se convierte en agua dulce; el rechazo queda como salmuera concentrada.
  • Postratamiento: remineralización, ajuste de pH y desinfección para cumplir normas sanitarias.
  • Gestión de salmuera y monitoreo ambiental, que suelen ser los puntos más sensibles para permisos y expansión.

La clave técnica es que la ósmosis inversa es modular y escalable, pero su costo final depende de electricidad, captación, permisos, mitigaciones ambientales y la infraestructura para integrar el agua al sistema urbano (acueductos, impulsiones, estanques y conexiones).

Carlsbad: el estándar de escala en EE.UU.

El proyecto de Carlsbad (sur de California) se transformó en referencia por dos razones: su tamaño y su estructura contractual. En documentación pública del propio proyecto, se reporta una producción anual de 48.000 a 56.000 acre-feet/año y un costo de capital total de US$ 1.003 millones (incluyendo planta, tuberías, financiamiento y modificaciones del sistema), según el detalle disponible en la nota institucional North American Water Deal of the Year.

Esa producción permite dimensionar la magnitud real: 56.000 acre-feet/año equivalen, por conversión de unidades, a cerca de 50 millones de galones por día, es decir, aproximadamente 190 millones de litros diarios.

En términos de política pública, Carlsbad muestra por qué la desalinización se discute como infraestructura estratégica: su aporte diario es significativo para áreas densamente pobladas, pero exige compromisos financieros de largo plazo y un marco regulatorio robusto para captación y descarga.

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Cuánto cuesta realmente el agua desalada (y por qué el número varía)

El debate en Estados Unidos no es si la tecnología funciona, sino cuánto cuesta operar y cuánto se paga por el agua cuando se incluyen todos los componentes del proyecto.

Un punto clave es que no siempre se compara “planta vs. planta”: algunas estimaciones consideran solo la instalación desaladora; otras suman tuberías, integración al sistema, mitigaciones y financiamiento. Ese matiz está explicitado en el informe del Pacific Institute sobre costos y financiamiento, que advierte precisamente sobre comparaciones incompletas y entrega ejemplos concretos de sensibilidad del costo unitario a la producción efectiva: en un escenario ilustrativo, un esquema tipo 50 MGD puede ubicarse alrededor de US$ 2.700 por acre-foot a plena capacidad, elevándose si baja el volumen producido. El desarrollo está en Key Issues for Seawater Desalination in California: Cost and Financing.

En la práctica, los factores que más mueven el costo son:

  • Electricidad (precio, contratos, huella y exigencias de mitigación).
  • Capex total (planta + integración + mitigaciones + financiamiento).
  • Factor de planta (operar cerca de capacidad vs. modular según demanda).
  • Condiciones locales (calidad del agua, permisos, exigencias ambientales, distancia a centros de consumo).

Energía y salmuera: los límites que condicionan la expansión

Aunque la narrativa pública suele centrarse en “convertir océano en agua potable”, las decisiones de inversión pasan por dos restricciones técnicas y regulatorias:

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  1. Energía: la ósmosis inversa requiere bombeo intensivo. La discusión en EE.UU. se ha desplazado desde “si es viable” hacia “cómo se abastece con electricidad competitiva y con exigencias ambientales crecientes”.
  2. Salmuera: la descarga concentrada exige ingeniería, dilución, monitoreo y medidas de protección de ecosistemas. En varios estados, el estándar regulatorio y el escrutinio público han aumentado, elevando costos de mitigación y plazos de permisos.

Por eso, incluso con megacentrales operativas, la desalinización tiende a implementarse como parte de un mix que incluye reutilización de aguas, eficiencia, reducción de pérdidas y cambios tarifarios.

El espejo para Chile: minería, ciudades y “agua nueva” en el portafolio

En Chile, la discusión no es teórica: la industria ya opera con agua de mar (desalada y sin desalar) y el despliegue de infraestructura sigue creciendo, especialmente asociado a minería y polos urbanos costeros. Para entender el mapa local y sus magnitudes, sirven tres referencias recientes:

Cifras operacionales que explican por qué se habla de “megaplanta”

  • Producción: 48.000 a 56.000 acre-feet/año reportados para Carlsbad en documentación pública del proyecto, lo que equivale aproximadamente a 190 millones de litros diarios por conversión de unidades.
  • Inversión total reportada: US$ 1.003 millones incluyendo infraestructura asociada y financiamiento, según la información publicada por el propio proyecto.
  • Sensibilidad del costo: el costo unitario del agua aumenta si la planta opera por debajo de su capacidad; el comportamiento y ejemplos numéricos se desarrollan en el informe técnico del Pacific Institute sobre costos y financiamiento.
  • Presión sistémica: la revisión de las reglas del Colorado post-2026 avanza como proceso federal formal, con hitos y plazos públicos definidos por el Bureau of Reclamation.
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Ingeniero de Minas y fundador de Revista Digital Minera REDIMIN (2011). Especialista en tecnologías de la información aplicadas a la minería, inteligencia artificial y puentes de inversión minera hacia Chile.