Arabia Saudita reactivó su principal vía alternativa para exportar crudo tras el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, desplazando el foco operativo hacia Yanbu y poniendo a prueba la capacidad del oleoducto este-oeste en medio de una crisis que tensiona el suministro energético global.
Yanbu emerge como ruta crítica para el crudo saudí
La pieza central del plan saudí es el oleoducto este-oeste, una infraestructura de 1.200 kilómetros construida en la década de 1980 para trasladar crudo desde los campos del este del país hasta el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo. En el escenario actual, esa ruta pasó de ser un respaldo estratégico a convertirse en el principal canal para sostener los despachos de Saudi Aramco.
Las exportaciones de crudo desde Yanbu alcanzaron un promedio móvil de cinco días de 3,66 millones de barriles diarios el viernes, mientras los embarques desde el terminal saudí del Mar Rojo apuntaban a cerrar marzo en niveles récord, según datos de seguimiento marítimo recogidos por Reuters sobre el aumento de cargamentos desde Yanbu. El texto base añade que los envíos se multiplicaron por más de cuatro frente a los niveles previos a la guerra, cuando se mantenían bajo los 800.000 barriles diarios.
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Aramco comenzó a contactar a sus clientes apenas estalló la guerra para consultar si redirigirían sus buques a Yanbu, mientras la naviera saudí Bahri inició gestiones similares con armadores. Para el 10 de marzo, al menos 25 superpetroleros navegaban hacia ese puerto, en una operación que, de acuerdo con fuentes del mercado marítimo citadas en el documento, implicaba tarifas de 450.000 dólares diarios o más para reunir suficiente tonelaje. En algunos momentos de la semana pasada, Yanbu llegó a cargar más de 4 millones de barriles por día.
“El oleoducto este-oeste parece una jugada maestra estratégica en este momento”, dijo Jim Krane, del Instituto Baker de la Universidad Rice en Houston. “Toda la economía global está mejor con la línea en funcionamiento”.
Capacidad, riesgos y presión sobre el mercado global
La relevancia del sistema se explica por el peso del estrecho de Ormuz en el comercio energético mundial. Normalmente, por ese paso circulan unos 20 millones de barriles diarios, equivalentes a una quinta parte del consumo global. Con esa vía cerrada, Arabia Saudita dispone de una alternativa sustancial: el oleoducto fue ampliado en los años 90 a unos 5 millones de barriles diarios, y Aramco señaló después que en 2019 pudo bombear temporalmente 7 millones de barriles diarios, una expansión que la compañía reveló como permanente en una presentación de resultados de 2024 incluida en su reporte anual de Aramco.
El texto también advierte que la alternativa no está libre de amenazas. El jueves, un ataque iraní golpeó la refinería Samref en Yanbu, una empresa conjunta entre Aramco y Exxon Mobil Corp., en una señal de que la infraestructura del Mar Rojo también puede quedar expuesta. Carole Nakhle, directora ejecutiva de Crystol Energy Ltd., sostuvo que “la mera existencia de una ruta alternativa ayuda a calmar los mercados”, aunque advirtió que una presión sostenida sobre Yanbu y el sistema este-oeste marcaría “una escalada grave”.
La volatilidad ya se trasladó a los precios. El documento señala que el Brent subió 55% en las tres semanas desde el inicio de la guerra y cerró el viernes en 112,19 dólares por barril, mientras este lunes retrocedía tras los anuncios de Donald Trump sobre eventuales conversaciones con Irán, versión que Teherán rechazó, de acuerdo con Reuters sobre la caída del crudo y la desmentida iraní.
- El oleoducto comienza cerca de Abqaiq, cruza desiertos y las montañas de Hijaz, y termina en Yanbu, donde el crudo puede ir a refinerías o a exportación.
- Aramco ha dicho que unos 2 millones de barriles que llegan por esa vía se destinan a refinerías nacionales en la costa del Mar Rojo, que seguían exportando productos refinados como diésel al 10 de marzo.
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