Arabia Saudita ha lanzado un proyecto monumental que desafía su entorno desértico y promueve la innovación en la gestión hídrica. Con la construcción de un «río subterráneo», el país transportará agua potable desde el mar hacia comunidades interiores, marcando un avance estratégico en su lucha contra la escasez de recursos hídricos.
Un «río artificial» entre el mar y el desierto
La iniciativa comienza en Ras Mohaisen, donde grandes plantas de desalinización convierten agua de mar en potable utilizando tecnología de ósmosis inversa. Estas instalaciones, diseñadas para filtrar y purificar el agua de manera eficiente, constituyen un pilar fundamental del proyecto. A través de un sistema de tuberías subterráneas, el agua luego recorre kilómetros hasta llegar a estaciones de bombeo que la distribuyen hacia zonas desérticas que antes carecían de acceso a este recurso vital.
Si bien el «río subterráneo» es una solución artificial, su impacto es tangible al desafiar las condiciones extremas de sequía y calor. La planta asociada a este proyecto iniciará producción parcial en 2028 y alcanzará su capacidad total alrededor de 2030, consolidándose como uno de los desarrollos más importantes en la estrategia hídrica de la nación.
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Con una fuerza laboral superior a 10.000 personas, Arabia Saudita opera 31 plantas desalinizadoras ubicadas en 17 puntos estratégicos a lo largo del país. Este sistema se suma a un plan de expansión que incluye la construcción de nuevas instalaciones, respaldadas por una inversión que superará los 24 mil millones de dólares.
La desalinización no solo permite mitigar el déficit hídrico histórico de la región, sino que también asegura un suministro constante para hogares, barrios, la industria e incluso actividades agrícolas. Desde la inauguración de su primera planta, en 1907, el país ha priorizado este enfoque para sortear los desafíos impuestos por la aridez de su territorio.
Una solución indispensable para el Medio Oriente
La desalinización no es exclusiva de Arabia Saudita, sino una tendencia creciente en Medio Oriente, una de las zonas más secas del planeta. Países vecinos han adoptado tecnologías similares para transformar la poca agua disponible en un recurso usable, impulsados por recursos económicos derivados del petróleo y la necesidad de garantizar acceso a agua potable.
De hecho, más de 150 países y regiones en el mundo utilizan actualmente tecnología de desalinización como respuesta a la crisis hídrica global, desde territorios desérticos hasta islas con limitados recursos naturales. Este proyecto saudí subraya cómo la ingeniería moderna y el compromiso financiero pueden superar desafíos ambientales y promover espacios habitables en condiciones extremas.
Innovación para la sostenibilidad
El «río subterráneo» de Arabia Saudita no solo es una obra de ingeniería, sino también un símbolo del potencial de la tecnología para transformar paisajes desolados. En un contexto donde la escasez de agua afecta a gran parte del planeta, el proyecto destaca como un ejemplo alentador de cómo las soluciones innovadoras pueden garantizar un recurso tan esencial como el agua.