Arabia Saudita ha intensificado de forma significativa la utilización de su oleoducto Este-Oeste para exportar petróleo a través del puerto de Yanbu, en el mar Rojo, evitando así el estrecho de Ormuz, que ha sido blanco de ataques y hostigamiento debido a las tensiones en la región. Esta medida se enmarca en un contexto de alta volatilidad en el mercado energético global.
El puerto de Yanbu: epicentro de las exportaciones sauditas
En respuesta a los constantes riesgos de seguridad en el estrecho de Ormuz, donde pasa cerca del 20% del petróleo y gas mundial, Arabia Saudita ha volcado sus esfuerzos en el puerto de Yanbu, ubicado en el mar Rojo. Este puerto, conectado a través del oleoducto Este-Oeste con los campos petroleros del golfo Pérsico, ha duplicado su actividad recientemente, alcanzando un volumen de cerca de tres millones de barriles diarios, según fuentes de Bloomberg. Esta cifra se encuentra aún por debajo de su capacidad máxima de siete millones de barriles diarios.
La petrolera estatal Aramco proyecta incrementar la capacidad hasta ese límite para mitigar los efectos del desplome de exportaciones desde puertos clave en el golfo Pérsico como Ras Tanura, que paralizó operaciones tras un ataque iraní. “Yanbu es la única salida que permite al crudo saudita sortear el estrecho de Ormuz en los envíos por mar”, afirmó George Morris, analista de Vortexa. Sin embargo, expertos han señalado que no está claro si este nivel de flujo puede mantenerse a largo plazo.
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- El puerto de Yanbu es ahora clave para los contratos a largo plazo de Aramco, especialmente con grandes refinerías en Asia.
- El tráfico marítimo en Yanbu se mantiene bajo presión, con operadores encadenando petroleros de forma muy ajustada.
El oleoducto Este-Oeste y sus desafíos históricos
El oleoducto Este-Oeste, que cruza 1.150 kilómetros desde la planta de procesamiento de Abqaiq hasta Yanbu, fue construido en 1979 como respuesta a los riesgos geopolíticos en la región del golfo Pérsico. Aunque es el principal conducto de transporte terrestre en la región, su utilización ha sido históricamente limitada debido al costo adicional en comparación con el transporte marítimo. Sin embargo, los recientes conflictos en Ormuz han hecho de esta infraestructura una alternativa estratégica.
A pesar de estar lejos de la zona de conflicto, este oleoducto ha sido anteriormente un objetivo indirecto de ataques, como ocurrió en 2019, cuando rebeldes hutíes de Yemen —apoyados por Irán— atacaron con drones la red de tuberías. Además, las rutas marítimas en el estrecho de Bab el-Mandeb, por donde deben pasar los petroleros que utilizan Yanbu, siguen siendo vulnerables a ataques similares. “Incluso evitando Ormuz, los petroleros aún deben enfrentar riesgos persistentes en otras áreas”, señaló la consultora energética Wood Mackenzie.
- El oleoducto Este-Oeste es cinco veces más grande que el conducto de Emiratos Árabes Unidos, pero nunca ha operado a máxima capacidad.
- Los ataques hutíes desde Yemen son un recordatorio constante de los riesgos de seguridad en la región.
- Arabia Saudita exporta el 60% de su petróleo a mercados asiáticos como China, Corea del Sur, Japón e India, lo que acentúa la importancia de mantener vías seguras.
Arabia Saudita enfrenta un desafío significativo al depender de infraestructuras como Yanbu y el oleoducto Este-Oeste para sortear el bloqueo de Ormuz. La creciente presión operativa, los altos costos logísticos y los riesgos de seguridad subrayan la fragilidad de estas medidas a largo plazo. Sin embargo, estas soluciones temporales demuestran la resiliencia del reino para mantener su posición en el mercado energético global.
