Aranceles y comercio automotor vuelven al centro del tablero en Norteamérica: Canadá acordó permitir la entrada de hasta 49.000 vehículos eléctricos fabricados en China por año con un arancel reducido de 6,1%, un cambio que rompe la línea dura adoptada en 2024 y que ya activó alertas en Washington, en plena revisión de cadenas de suministro y política industrial.
Qué cambió y por qué el anuncio desató ruido con Estados Unidos
El giro se entiende mejor mirando el punto de partida: en 2024 Ottawa anunció un recargo de 100% para vehículos eléctricos fabricados en China, con entrada en vigor desde el 1 de octubre de ese año, en el marco de una estrategia para proteger su industria y responder a distorsiones por subsidios. Ese antecedente quedó formalizado en un documento del Departamento de Finanzas de Canadá sobre el surtax a EV chinos.
Ahora, el nuevo esquema cambia el enfoque: baja el arancel a 6,1% pero limita el volumen mediante una cuota anual, con un marco que apunta a diversificar vínculos comerciales y, a la vez, contener el impacto sobre la industria local.
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Los puntos duros del acuerdo: cuota, plazos y segmento “asequible”
De acuerdo con un reporte de Reuters sobre la reapertura controlada del mercado canadiense, la arquitectura del acuerdo se mueve en tres ejes:
- Arancel reducido: 6,1% para los vehículos cubiertos por el mecanismo.
- Cupo anual inicial: hasta 49.000 unidades, con la opción de subir a 70.000 en un horizonte de cinco años.
- Condición de asequibilidad: más de la mitad del cupo debe corresponder a modelos con precio de importación bajo CAD 35.000.
En paralelo, el ajuste se presenta en un contexto de tensiones comerciales más amplias y medidas cruzadas, como se describe en el análisis local sobre China y Canadá y el cupo de 49.000 autos eléctricos.
Quién puede capturar primero la oportunidad
El efecto inmediato no se reparte por igual. La ventaja inicial la tienen marcas con red comercial ya instalada en Canadá y capacidad de abastecimiento rápida. En ese marco, el mismo reporte de Reuters apunta a que Tesla quedaría bien posicionada para aprovechar el nuevo esquema, por su historial de exportaciones y flexibilidad productiva.
Para fabricantes que aún no tienen presencia consolidada, el desafío práctico es más lento: red de concesionarios, posventa, repuestos y homologaciones, antes de escalar volumen.
El ángulo minero-industrial: baterías, minerales críticos y cadena de suministro
Aunque el titular sea automotor, el impacto se derrama hacia materias primas y componentes estratégicos. La competencia por capacidad de baterías y suministro de minerales críticos se cruza con la agenda de los países del G7, donde Canadá busca reforzar acuerdos y herramientas de financiamiento para asegurar abastecimiento, según el reporte sobre los acuerdos de minerales esenciales que impulsa Canadá con sus socios del G7.
En ese telón de fondo, la señal relevante para Chile es indirecta pero concreta: la penetración de vehículos eléctricos —y el crecimiento del almacenamiento energético— presiona la demanda de insumos clave, en especial litio, con proyecciones de crecimiento 2026 ya instaladas en el mercado, como se detalla en la estimación de demanda de litio para 2026 y en las proyecciones de precios de litio para 2026.
Claves operativas para seguir el caso en las próximas semanas
- Cómo se implementará el mecanismo de cuota (asignación, certificaciones y control de origen).
- Si el segmento bajo CAD 35.000 logra tracción real en el mix importado.
- Qué señales entrega EE.UU. respecto de su propia política de acceso y eventuales restricciones asociadas a seguridad y tecnología.
- Si el cambio abre espacio a inversiones industriales (ensamble, componentes, baterías) para capturar valor dentro de Canadá y reducir exposición política.
