El cobre se ha convertido en el eje central de la eventual oferta de Rio Tinto por Glencore, en una operación que, de concretarse, podría reconfigurar el mapa global de la minería. Así lo sostienen analistas e inversores citados por RBC Capital Markets, quienes subrayan que el objetivo principal no es la creación de valor inmediato, sino el control del suministro futuro de cobre en un mercado cada vez más tensionado.
Según el analista Ben Davis, una prima de entre 15% y 30% sobre el precio de las acciones de Glencore a comienzos de enero podría ser suficiente para sellar el acuerdo y, al mismo tiempo, disuadir una eventual contraoferta de BHP. Bajo ese escenario, la minera suiza podría ser valorizada en hasta US$ 87.000 millones, dando origen a una “GlenTinto” que superaría a BHP como la mayor compañía minera del mundo por capitalización bursátil.
El trasfondo estratégico es claro. La electrificación, la expansión de las redes eléctricas, los centros de datos y la transición energética están impulsando una demanda estructural por cobre que choca con una cartera limitada de nuevos proyectos y con leyes minerales en descenso. En ese contexto, asegurar recursos de largo plazo se ha vuelto prioritario para las grandes multinacionales. “Asegurar el cobre, no la creación de valor a corto plazo, es la razón fundamental de la transacción”, remarca Davis en su análisis.
Te puede interesar
Producción de cobre: Anglo American alcanza 170.400 toneladas y proyecta hasta 760 mil en 2026
Las conversaciones preliminares entre Rio Tinto y Glencore, anunciadas el 8 de enero, abren distintos escenarios, incluida una fusión íntegramente en acciones. Hoy, Glencore registra una capitalización cercana a los US$ 75.000 millones, mientras que Rio Tinto ronda los US$ 145.000 millones, cifras que reflejan la magnitud del eventual movimiento corporativo.
Para los inversores, el verdadero tesoro de Glencore reside en su portafolio cuprífero. Destaca especialmente su participación del 44% en la mina chilena de Collahuasi, considerada una de las joyas de la corona del cobre mundial. Este activo, junto con otros proyectos en Chile y América Latina, permitiría a Rio Tinto incrementar de forma sustancial su exposición al metal rojo, reduciendo además su dependencia histórica del mineral de hierro.
El momento del mercado refuerza esta lógica. En las últimas semanas, el precio del cobre ha marcado récords sucesivos, impulsado por interrupciones de suministro, incertidumbre comercial en Estados Unidos y crecientes temores de escasez estructural. Para RBC, la reacción positiva de las acciones de ambas compañías desde que se conocieron las conversaciones sugiere que el mercado ya descuenta una oferta formal.
No obstante, el acuerdo no está exento de complejidades. Incluir el negocio de carbón de Glencore sería clave para mantener una estructura simple, aunque implicaría que Rio Tinto vuelva temporalmente a un segmento del que se había desprendido en 2018. Aun así, los analistas consideran que esos activos podrían escindirse más adelante, replicando estrategias ya utilizadas por la propia Glencore.
En síntesis, la posible fusión no solo refleja la vigencia del ciclo minero, sino también una carrera global por asegurar cobre en un mundo cada vez más electrificado. Chile, con sus grandes yacimientos, vuelve a quedar en el centro de una disputa estratégica de alcance mundial.
