La bolsa chilena cerró en rojo este lunes y volvió a quedar expuesta al pulso geopolítico que domina a los mercados. La caída de 0,4% del S&P IPSA hasta 10.695,09 puntos coincidió con una propuesta de tregua en Medio Oriente que no logró despejar el riesgo, justo cuando Estados Unidos mantiene la presión para que Irán reabra el estrecho de Ormuz.
El ajuste local borró parte del rebote previo
Tras el fin de semana largo por Viernes Santo, el ajuste del IPSA fue arrastrado principalmente por Latam (-2,6%), SQM-B (-2,2%) y Falabella (-1,4%), en una rueda donde el mercado chileno volvió a moverse entre señales diplomáticas y cautela. El retroceso se produjo después del repunte que había llevado al índice a cerrar en 10.856,29 puntos el 1 de abril, una recuperación que había devuelto algo de aire a los activos locales tras varias sesiones marcadas por la guerra con Irán.
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El mercado venía intentando sostener esa mejora, pero el nuevo frente de incertidumbre volvió a pesar más que las señales parciales de distensión. En paralelo, Wall Street cerró con avances, lo que dejó aún más visible que en Santiago el factor dominante sigue siendo el riesgo energético y su posible efecto sobre inflación, costos y tipo de cambio.
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La tregua de 45 días no alcanzó para cambiar el tono
Pakistán, Egipto y Turquía compartieron con Irán y Estados Unidos una propuesta que contemplaba un alto al fuego de 45 días, pero Teherán la rechazó. En la respuesta iraní de 10 cláusulas reportada por Reuters, el gobierno exigió un fin permanente de la guerra, un protocolo de paso seguro por Ormuz, levantamiento de sanciones y medidas de reconstrucción.
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A eso se sumó la advertencia de Donald Trump, que insistió en que el plazo para un acuerdo vence este martes por la noche y no sería extendido. El punto crítico sigue siendo Ormuz, una ruta por la que pasa cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier señal de cierre, reapertura parcial o negociación inconclusa pega casi de inmediato en precios, monedas y bolsas.
Ormuz sigue siendo la variable que Chile no puede ignorar
La sensibilidad chilena frente a esta crisis no es nueva. El mercado ya venía siguiendo el shock energético asociado al cierre de Ormuz y su efecto sobre millones de barriles diarios, así como el riesgo de traslado a costos internos que se abrió con la proyección de alzas en las bencinas por la crisis global.
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Por eso, aunque la sesión de este lunes no mostró un desplome, sí dejó una señal nítida: el IPSA volvió a ceder justo cuando la diplomacia no logra cerrar una salida y el reloj del ultimátum estadounidense sigue corriendo. Con el petróleo todavía en niveles elevados y la negociación sin resultado definitivo, el mercado chileno volvió a quedar mirando el mismo eje de las últimas semanas: energía, guerra y costo financiero del conflicto.



