Cuando el próximo 1 de septiembre Rubén Alvarado llegue a Codelco como nuevo CEO de la estatal, se encontrará con una compañía totalmente diferente de la que dejó en 2004, cuando se marchó siendo gerente general de la división El Teniente. No tendrá la ventaja de tener las mejores leyes de mineral de la industria; tampoco los costos más bajos y finanzas sólidas. Por el contrario, lidiará con que cinco de las siete faenas de Codelco -Radomiro Tomic, Andina, Chuquicamata, Gabriela Mistral y Salvador- están en el tercer o cuarto cuartil de mayores costos; con atrasos y sobrecostos en los proyectos estructurales y una caída de producción que solo se recuperará hacia fines de 2030.
Incluso El Teniente será diferente de cuando él era su máximo ejecutivo: el proyecto estructural Nuevo Nivel Mina se transformó en tres iniciativas -Andesita, Diamante y Andes Norte- y ha debido enfrentar altos esfuerzos geomecánicos, con aumento de sismicidad y estallidos de roca, así como retraso en la puesta en marcha, señaló Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining. Se calcula que este cambio conlleva además un sobrecosto de 80% respecto de la previsión original, proyectó la consultora.

Todo ello, explicó Guajardo, derivará en que el aporte unitario de Codelco al Fisco puede llegar a ser menor a los del sector privado. Este contexto, afirmó el experto, puede abrir el debate acerca de la privatización de la minera estatal, algo que, agregó, “es poco viable políticamente”. Aún así, Guajardo planteó una pregunta que sin duda rondará en el futuro: “¿qué sucedería si Codelco empieza a tener resultados negativos año tras año?”
Publicidad



