Infraestructura y modernización de la red eléctrica; reconversión y combustibles de transición, y bases para un proceso justo considerando a las comunidades. Estos son los ejes del plan que busca generar condiciones habilitantes para una descarbonización acelerada.
El próximo 1 de agosto a las 09:30 horas en las dependencias de la Cepal. Estas son las coordenadas de las invitaciones que comenzaron a recibir hace unos días actores del sector energético desde el Gobierno para avanzar en una de las medidas contenidas en la agenda inicial para el segundo tiempo de la transición energética. Esta vez, según reseña el mensaje enviado, “se lanza el trabajo de la construcción de un plan de descarbonización que permitirá priorizar y focalizar las acciones de la presente década para llevar a cabo una transición energética acelerada, a través de la construcción política de un consenso entre el sector público y privado, la academia y la sociedad civil”.
Este trabajo es leído para algunos en la industria como la señal que se esperaba del ministro de Energía, Diego Pardow, frente a una materia que había quedado en segundo plano en medio de la salida de su antecesor, Claudio Huepe, que estaba avanzando con una mesa tripartita con miras a operar sin centrales a carbón al 2030 y las urgencias que se toparon la agenda desde su aterrizaje.
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