El gigante asiático adelantó el lunes que a partir del 1 de agosto aplicará estrictos controles a la exportación de galio y germanio, dos metales importantes para el sector tecnológico de los cuales es el principal productor mundial.
El particular “regalo” que Pekín dedicó a Washington un día antes de la celebración del Día de la Independencia ya está teniendo sus efectos en los mercados. Como parte de un cada vez menos velado conflicto por la supremacía tecnológica en general y por la producción de chips en particular, el pasado lunes China anunció que a partir del 1 de agosto comenzará a aplicar una serie de estrictos controles sobre la exportación de galio y germanio. China es el principal productor mundial de estos dos metales de gran importancia en algunos segmentos de la industria tecnológica y la perspectiva de disrupción en las cadenas de suministro ya ha tenido su efecto en los precios. Esto ha sido así en el caso del galio, pero no en el del germanio.
Según datos de la firma de inteligencia de mercado Fastmarket recopilados por Bloomberg, esta semana el precio del galio ha subido un 27% impulsado por las maniobras de los compradores previas a que el endurecimiento exportador entre en efecto. El precio de este metal, utilizado sobre todo en la fabricación de semiconductores compuestos, pantallas, placas solares y vehículos eléctricos por su capacidad transmisora, ha alcanzado los 326 dólares por kilo, 43 dólares más que una semana antes y niveles máximos que no marcaba desde enero, pero lejos aún de los 500 dólares de agosto de 2022. Por su parte, el germanio se ha encarecido un mucho más modesto 1,9%. El motivo de esta disparidad de comportamiento radica según Colin Hamilton, analista jefe de materias primas de BMO Capital Markets, en que previsiblemente será más fácil elevar la producción de germanio que la de galio en otros países.
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