La llegada de la temporada de incendios forestales en Chile trae consigo un aumento significativo de riesgos para el medio ambiente y las comunidades. Las proyecciones para este año no son alentadoras, con condiciones meteorológicas que incluyen altas temperaturas y vientos intensos, factores que elevan las probabilidades de que se desaten grandes siniestros. En este contexto, se vuelve fundamental incorporar innovaciones tecnológicas para mejorar la respuesta ante estos desastres y minimizar su impacto.
Los incendios forestales no solo arrasan con vastas áreas de vegetación; también ponen en peligro vidas humanas y generan graves problemas de calidad del aire. Según datos recientes de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), la temporada 2023-2024 dejó más de 71.000 hectáreas afectadas y trágicos eventos como los incendios en Viña del Mar, que resultaron en decenas de víctimas fatales. Estos datos reflejan la urgencia de contar con herramientas que permitan monitorear y gestionar de forma efectiva este tipo de emergencias.
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En este escenario, este sistema está diseñado para operar en situaciones críticas como incendios forestales, proporcionando datos en tiempo real sobre contaminantes atmosféricos. Gases como el monóxido de carbono (CO), óxidos de nitrógeno (NOx), ozono (O3) y dióxido de azufre (SO2), entre otros, son monitoreados para evaluar el impacto ambiental inmediato y a largo plazo.




