Un avance tecnológico clave podría redefinir el futuro de la aviación regional: el desarrollo de un motor eléctrico capaz de entregar 1.000 caballos de fuerza (750 kW) con un peso de apenas 94 kilogramos. El prototipo, creado por el Instituto Fraunhofer de Sistemas Integrados y Tecnología de Dispositivos (IISB), marca un salto significativo en densidad de potencia y eficiencia, dos variables críticas para viabilizar aeronaves híbridas y eléctricas. Este desarrollo se enmarca en la carrera global por reducir las emisiones del transporte aéreo, uno de los sectores más desafiantes en la transición energética. La combinación de alto rendimiento, bajo peso y tolerancia a fallos posiciona a esta tecnología como una de las más prometedoras para flotas de aviones regionales de próxima generación.
Densidad de potencia sin precedentes
El nuevo motor alcanza una relación de 8 kW por kilogramo, superando ampliamente los estándares actuales. En comparación, los motores eléctricos de vehículos suelen operar entre 2 y 4 kW/kg, mientras que los sistemas aeronáuticos más avanzados rondan entre 5 y 6 kW/kg.
Este salto permite equiparar la potencia de pequeños motores turbohélice tradicionales, pero con una arquitectura completamente eléctrica. En términos prácticos, esto abre la posibilidad de propulsar aeronaves de corto alcance con menor consumo y emisiones, sin sacrificar rendimiento.
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Innovaciones clave en diseño y materiales
El rendimiento del motor se explica por varias innovaciones tecnológicas. Entre las más relevantes destacan:
- Uso de bobinados tipo “hairpin”, que permiten mayor densidad de cobre y corriente
- Sistema de enfriamiento por pulverización de aceite, más eficiente que el aire
- Acero ultradelgado (NO15 de 0,15 mm), que reduce pérdidas por corrientes parásitas
- Capacidad de operar a altas velocidades, alcanzando cerca de 21.000 rpm
Estos elementos no solo mejoran la eficiencia, sino que también permiten reducir el tamaño del motor, un factor crítico en aviación.
Seguridad y tolerancia a fallos
Uno de los aspectos más innovadores es su diseño modular. El motor está compuesto por cuatro secciones independientes, cada una con su propio sistema de bobinado, inversor y control.
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Esto significa que, ante una falla en uno de los módulos, el motor puede seguir operando, una característica clave para aplicaciones aeronáuticas donde la redundancia es fundamental para la seguridad.
Proyecto AMBER y la aviación limpia
El desarrollo forma parte del programa europeo de aviación limpia conocido como Project AMBER, que busca reducir las emisiones de CO₂ del sector en al menos un 30%.
Este enfoque combina tecnologías como:
- Motores eléctricos de alta eficiencia
- Celdas de combustible de hidrógeno
- Sistemas híbridos con apoyo de turbinas
La integración de estos elementos permitiría avanzar hacia aeronaves más silenciosas, eficientes y con menor impacto ambiental.
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Implicancias para la industria
El avance del IISB representa un hito en la electrificación del transporte aéreo, especialmente en el segmento regional, donde las distancias y requerimientos energéticos hacen más viable la adopción de tecnologías híbridas.
Si bien aún existen desafíos en almacenamiento energético y certificación, desarrollos como este acercan la posibilidad de una aviación más sostenible, en línea con los objetivos globales de descarbonización.



