Europa avanza en el desarrollo de materiales sostenibles con una nueva apuesta por el grafeno. El proyecto Bio.3DGREEN, coordinado por Laser Zentrum Hannover, busca fabricar espumas biológicas de grafeno a partir de materias primas renovables para aplicaciones industriales de alto desempeño.
Un consorcio europeo apuesta por espumas de grafeno renovables
El proyecto Bio.3DGREEN reúne a 14 entidades con el objetivo de desarrollar espumas de grafeno basadas en recursos renovables. La iniciativa está coordinada por el centro alemán Laser Zentrum Hannover y cuenta con participación de organismos de varios países, entre ellos España.
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La propuesta apunta a ofrecer una alternativa a materiales tradicionales usados en sectores como la automoción, la aeronáutica y el transporte marítimo. En estos ámbitos, la reducción de peso y la capacidad de absorción de impactos son variables relevantes, y las espumas de grafeno buscan responder a esas exigencias mediante una estructura porosa y liviana.
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Inspiradas en sistemas biológicos como los huesos o los tejidos vegetales, estas estructuras combinan resistencia y flexibilidad. El enfoque biomimético permite replicar propiedades presentes en la naturaleza para mejorar el comportamiento del material frente a tensiones mecánicas.
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Impresión 3D, reutilización de metal y foco en economía circular
Uno de los ejes del proyecto es la incorporación de fabricación aditiva. De acuerdo con la ficha oficial del programa en CORDIS, este tipo de grafeno se trabaja mediante impresión 3D con tecnología láser a partir de una mezcla compuesta por aceite vegetal y partículas metálicas recubiertas de níquel.
El proceso se desarrolla capa por capa para construir estructuras tridimensionales complejas. Luego, el metal se extrae y da paso a una red de grafeno con características similares a una esponja. Entre los retos técnicos del método figuran el desarrollo de un sistema específico de alimentación del material, el ajuste de la longitud de onda del láser para asegurar precisión y el control del proceso para preservar la integridad estructural.
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Además, el polvo metálico utilizado puede recuperarse y reutilizarse, lo que añade un componente de sostenibilidad al proceso productivo. En paralelo, los investigadores realizan análisis de ciclo de vida para medir emisiones de CO₂, consumo energético, generación de residuos y potencial de reciclaje, con el objetivo de evaluar su integración dentro de la economía circular europea.
- Baja densidad, que permite reducir el peso de los componentes.
- Alta resistencia mecánica y absorción de impactos, incluso tras múltiples ciclos de compresión.



