El proyecto Twin Metals, impulsado por Antofagasta Minerals del grupo Luksic, dio un giro decisivo en Estados Unidos luego de que el Senado aprobara por un estrecho margen —50 votos a favor y 49 en contra— la revocación de la prohibición minera vigente en el norte de Minnesota. La medida despeja el camino para reactivar una inversión estimada en US$1.700 millones enfocada en la producción de cobre, níquel, cobalto y metales del grupo del platino, en un contexto global marcado por la creciente demanda de minerales críticos para la transición energética. Con esta votación, el Congreso estadounidense ratifica lo ya aprobado por la Cámara de Representantes, quedando ahora a la espera de la firma del presidente Donald Trump para su entrada en vigor, lo que podría redefinir el futuro de uno de los proyectos mineros más controvertidos en territorio norteamericano.
Reversión de una política restrictiva de largo plazo
La decisión legislativa revierte una moratoria de 20 años impuesta durante la administración de Joe Biden, que bloqueaba la actividad minera en más de 91.200 hectáreas del Bosque Nacional Superior, una zona rica en recursos minerales ubicada en la frontera con Canadá. Esta restricción también afectaba otras iniciativas extractivas en la región, en línea con una política orientada a la protección ambiental de ecosistemas sensibles.
El proyecto Twin Metals ha enfrentado un complejo historial regulatorio en las últimas administraciones. Durante el gobierno de Barack Obama surgieron las primeras objeciones ambientales, luego recibió respaldo bajo la administración Trump, y finalmente fue nuevamente frenado en 2022 con la cancelación de permisos y la posterior moratoria federal en 2023.
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La eventual promulgación de la nueva ley consolidaría un cambio estructural en la política minera estadounidense, al impedir que futuras administraciones reimpongan restricciones similares mediante el uso de la Ley de Revisión del Congreso de 1996.
Minerales críticos y seguridad de suministro
El interés estratégico del proyecto radica en su potencial para abastecer de minerales clave al mercado estadounidense. El cobre, el níquel y el cobalto son insumos esenciales para tecnologías como baterías, electromovilidad y sistemas de energías renovables, mientras que los metales del grupo del platino tienen aplicaciones en industrias avanzadas.
Desde Antofagasta Minerals, su CEO Iván Arriagada ha señalado previamente que Twin Metals representa una oportunidad relevante para contribuir al suministro local de estos minerales, reduciendo la dependencia de importaciones en un contexto de creciente competencia global por recursos críticos.
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Tensiones ambientales y oposición local
Pese al avance legislativo, el proyecto sigue enfrentando una fuerte oposición de organizaciones ambientalistas. La iniciativa contempla una mina subterránea cercana a la reserva natural Boundary Waters Canoe Area Wilderness, una zona reconocida por su biodiversidad, abundancia de recursos hídricos y actividad turística.
Los detractores advierten sobre los riesgos potenciales de contaminación de aguas y afectación a ecosistemas sensibles, lo que ha convertido a Twin Metals en un caso emblemático del conflicto entre desarrollo minero y protección ambiental en Estados Unidos.
Implicancias para la minería chilena
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El avance de este proyecto tiene relevancia directa para Chile, no solo por la participación de Antofagasta Minerals, sino también por la creciente internacionalización de las compañías mineras nacionales. La eventual materialización de Twin Metals posicionaría al grupo Luksic en un mercado estratégico, diversificando su portafolio y ampliando su exposición a minerales clave para la transición energética.
En un escenario global donde la seguridad de suministro se ha convertido en una prioridad para las principales economías, decisiones como la adoptada por el Senado estadounidense reflejan un giro hacia el fortalecimiento de la producción local, incluso en territorios históricamente restringidos.



