Un equipo internacional de astrónomos ha dado un paso revolucionario en la astronomía al reconstruir por primera vez la historia de una galaxia espiral utilizando “arqueología espacial”. Este método inédito analizó huellas químicas para rastrear miles de millones de años de evolución galáctica.
Revelaciones desde el desierto de Atacama
El estudio, publicado en la revista Nature Astronomy, se centró en la galaxia espiral NGC 1365, situada fuera de la Vía Láctea. Esta investigación fue llevada a cabo por astrónomos del Centro de Astrofísica de Harvard y el Instituto Smithsonian. Lisa Kewley, directora del citado centro, afirmó que “es la primera vez que utilizamos un método de arqueología química con tal nivel de detalle fuera de nuestra propia galaxia”.
La observación se realizó con el telescopio Irenee du Pont del Observatorio de Las Campanas, ubicado en el desierto chileno de Atacama. Este instrumento permitió obtener una resolución precisa para analizar nubes individuales de formación estelar dentro de NGC 1365. Esta galaxia, reconocida por su estructura en forma de disco, se encuentra orientada de frente respecto a la Tierra, facilitando así su estudio.
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La huella química: clave de la investigación
La investigación se basó en el análisis de las huellas químicas presentes en la galaxia. Según el informe, las estrellas jóvenes emiten una intensa luz que “excita” los gases cercanos, produciendo líneas luminosas propias de elementos como el oxígeno. Estas huellas permiten determinar los niveles de oxígeno en diferentes regiones galácticas, datos cruciales para entender la formación y evolución de galaxias.
Mediante comparaciones entre los patrones de oxígeno en NGC 1365 y simulaciones de unas 20.000 galaxias desde el Big Bang hasta la actualidad, los investigadores determinaron el desarrollo evolutivo de NGC 1365. Lars Hernquist, también del Centro de Astrofísica de Harvard, expresó que “ha sido muy emocionante ver que nuestras simulaciones coinciden tan estrechamente con los datos de otra galaxia”.
Un viaje de miles de millones de años
Los hallazgos indican que la región central de NGC 1365 se formó tempranamente, acumulando niveles significativos de oxígeno. Posteriormente, el gas de las zonas externas se integró gradualmente mediante colisiones con galaxias enanas a lo largo de 12.000 millones de años. Finalmente, los brazos espirales de la galaxia se formaron en una etapa más reciente, en los últimos miles de millones de años.
Hernquist señaló que “NGC 1365 comenzó como una pequeña galaxia y creció lentamente hasta convertirse en una espiral gigante a través de múltiples fusiones con galaxias enanas más pequeñas”. Por su parte, Kewley expresó que estudiar galaxias similares a la Vía Láctea nos ofrece pistas sobre “cómo se formó nuestra propia galaxia, si es típica o inusual, y cómo hemos llegado al punto donde podemos respirar el oxígeno que respiramos ahora mismo”.
- La investigación abre un nuevo campo en la astronomía denominado “arqueología espacial”.
- Las observaciones se realizaron en el telescopio Irenee du Pont, en el desierto de Atacama.
- El estudio sugiere que la galaxia NGC 1365 creció mediante fusiones con galaxias más pequeñas.