Atacama diversifica su minería: crecimiento sobre 150% en hierro y oro redefine su matriz productiva

La minería de la Región de Atacama está experimentando un giro estructural que comienza a modificar su histórica dependencia del cobre. Impulsada por un fuerte repunte del denominado “resto de minería”, que incluye hierro, oro y otros minerales, la zona registra cifras que reflejan una diversificación productiva sin precedentes recientes. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Índice de Producción Minera (IPMin) mostró expansiones superiores al 30% en noviembre de 2025, explicadas en gran medida por el desempeño de estos segmentos no tradicionales. Este fenómeno marca un cambio relevante en la composición del sector extractivo regional, donde la minería representa cerca del 41% del PIB y el 90% de las exportaciones. La evolución no solo responde a condiciones de mercado, sino también a una cartera de proyectos que incorpora múltiples minerales, fortaleciendo la resiliencia frente a la volatilidad del cobre y posicionando a Atacama como un polo polimetálico en desarrollo.

Auge del “resto de minería” impulsa el crecimiento

Las cifras del INE evidencian la magnitud del cambio. En octubre de 2025, la producción asociada a otros minerales creció un 91,9%, mientras que en noviembre el incremento alcanzó un 156,2%, niveles que explican gran parte de la expansión minera regional. Este desempeño ha permitido sostener el dinamismo incluso en escenarios de fluctuación del cobre, aportando mayor estabilidad a la actividad económica.

El hierro y el oro emergen como protagonistas de este nuevo ciclo, equilibrando la matriz productiva y ampliando las fuentes de ingreso. Este comportamiento refuerza una tendencia que ya se venía observando en el norte del país, donde la diversificación minera comienza a ganar terreno como estrategia frente a los ciclos de precios internacionales.

Proyectos polimetálicos consolidan el cambio

El avance de la diversificación en Atacama se sustenta en una cartera de inversiones que prioriza la explotación de múltiples recursos. Entre las iniciativas más relevantes destacan proyectos de carácter polimetálico que combinan cobre con otros minerales estratégicos.

  • Santo Domingo: Proyecto que contempla producción de cobre e hierro, junto con subproductos como oro y cobalto, con una vida útil estimada en cerca de dos décadas.

  • La Farola: Iniciativa de cobre y oro que obtuvo aprobación ambiental en 2025 y que proyecta generar empleo y dinamizar la economía local.

  • Pequeña y mediana minería: Segmento clave en Atacama, que facilita la explotación de yacimientos diversos y aporta flexibilidad al desarrollo productivo regional.

Este ecosistema mixto, donde conviven grandes proyectos con operaciones de menor escala, otorga dinamismo y permite una respuesta más ágil a las condiciones del mercado.

Impacto económico y resiliencia regional

La diversificación minera no solo tiene implicancias productivas, sino también económicas. Al reducir la dependencia de un solo mineral, la región mejora su capacidad para enfrentar ciclos adversos y mantener niveles de actividad sostenidos. Esto resulta particularmente relevante en un contexto global de alta volatilidad en los precios de los commodities.

Además, la incorporación de minerales como el hierro y el oro abre nuevas oportunidades en términos de encadenamientos productivos, inversión y empleo, ampliando la base económica regional.

Desafíos: sostenibilidad y desarrollo local

El nuevo mapa productivo de Atacama también plantea desafíos. El crecimiento acelerado de la actividad minera exige fortalecer estándares ambientales, gestión hídrica y relación con las comunidades. Asimismo, será clave potenciar la formación de capital humano y la integración de proveedores locales para maximizar los beneficios del ciclo expansivo.

En este escenario, Atacama avanza hacia una minería más diversa y robusta, donde el cobre deja de ser el único eje y comparte protagonismo con otros recursos estratégicos. La consolidación de este modelo será determinante para el desarrollo regional en los próximos años.

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