Atraso en planta desaladora de Coquimbo: amplían plazo por requerimientos ambientales

La Región de Coquimbo continúa enfrentando retrasos en el desarrollo de su planta desaladora concesionada, un proyecto de US$318 millones que busca mitigar la escasez hídrica que afecta tanto al consumo humano como a sectores clave de la economía. La demora, que ha generado inquietud, se debe a nuevos requerimientos en el proceso de evaluación ambiental.

Solicitud de ampliación de plazo para cumplir requisitos ambientales

Según información publicada por EMOL, el director subrogante de la Dirección General de Concesiones del Ministerio de Obras Públicas (MOP), Claudio Soto, solicitó al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de la Región de Coquimbo una extensión en el plazo para responder al Informe Consolidado N°2. Este documento, que detalla observaciones derivadas de la revisión de la adenda, tenía un vencimiento inicial fijado para el 10 de marzo de 2026. Sin embargo, el MOP planteó como nueva fecha límite el 15 de enero de 2027.

La ampliación busca realizar actividades adicionales como «campañas de terreno y estudios complementarios». Entre las labores requeridas figuran “una caracterización arqueológica superficial” para ciertas áreas, lo que implica gestionar permisos específicos del Consejo de Monumentos Nacionales. Además, se destacó la necesidad de profundizar en la evaluación de aspectos relacionados con el uso de hierbas medicinales y la «interacción espiritual de la comunidad», particularmente aquellas pertenecientes a comunidades indígenas que habitan en la zona de influencia del proyecto.

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  • Análisis detallado del uso de hierbas medicinales.
  • Caracterización arqueológica con autorización del Consejo de Monumentos Nacionales.
  • Estudio sobre la interacción espiritual de las comunidades locales.

Impacto en plazos y en la región

El proyecto, a cargo de la empresa Sacyr, que presentó la mejor oferta para adjudicar la concesión a fines de 2025, se encuentra en una etapa crítica de su tramitación ambiental. Originalmente, se esperaba que las obras iniciaran en el cuarto trimestre de 2026; no obstante, la falta de claridad en los avances ha generado incertidumbre sobre cuándo podrá comenzar finalmente su construcción.

El impacto de esta iniciativa es clave para la región, dada la urgencia tanto para garantizar el suministro de agua potable como para apoyar a sectores productivos severamente afectados por la crisis hídrica. Sin embargo, el alcance de las observaciones y la necesidad de cumplir con los requisitos culturales y medioambientales propuestos podrían seguir prolongando su ejecución. Los actores locales seguirán atentos al desarrollo de un proyecto que promete ser un hito en la gestión hídrica de la Región de Coquimbo.

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