La escalada de la guerra en Medio Oriente se instaló esta semana como un factor central en las decisiones de política monetaria a nivel global. En un escenario marcado por el alza del petróleo, riesgos logísticos y mayor incertidumbre, 15 bancos centrales revisaron sus tasas de interés y, en su mayoría, optaron por mantener la cautela.
Inflación, petróleo y comercio marítimo en el centro del análisis
El conflicto en Medio Oriente obligó a las autoridades monetarias a incorporar nuevos riesgos en sus evaluaciones, especialmente por el encarecimiento de la energía y las interrupciones en las cadenas logísticas vinculadas al estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del crudo consumido en el mundo.
En ese contexto, los bancos centrales coincidieron en advertir efectos inflacionarios de corto plazo, mayor volatilidad financiera, perspectivas de crecimiento más débiles y condiciones crediticias más restrictivas. La cautela se impuso además porque varias economías todavía enfrentan el rezago de tasas altas e inflación persistente desde la pandemia.
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El tono quedó reflejado en el mensaje del Banco Central de Canadá: “Aumentar las tasas de interés para frenar la inflación podría debilitar aún más la economía. Reducir las tasas de interés para impulsar el crecimiento conlleva el riesgo de que la inflación supere ampliamente el objetivo”. En la misma línea, Jerome Powell, en la conferencia de la Reserva Federal, señaló que “las implicaciones de los acontecimientos en Medio Oriente para la economía estadounidense son inciertas” y que el alza de los precios de la energía impulsará la inflación general en el corto plazo.
Once pausas, una subida y tres recortes
De los 15 bancos centrales que sesionaron esta semana, 11 mantuvieron sus tasas: Indonesia, Canadá, Estados Unidos, Japón, Taiwán, Suiza, Suecia, Reino Unido, República Checa, Ucrania y el Banco Central Europeo. Australia fue la única economía que subió su tasa, mientras que Ghana, Brasil y Rusia optaron por recortarla.
La tasa más alta dentro de este grupo fue la de Rusia, con 15%, mientras que la más baja correspondió a Suiza, con 0%. En materia inflacionaria, nueve de estas economías siguen fuera de su rango meta y seis se ubican dentro de sus objetivos. Ucrania registra la inflación más alta, con 7,6%, y Suiza la menor, con 0,1%. En el caso del Banco Central Europeo, la inflación se ubicó en 2,1%, cerca de su meta de 2%, aunque el encarecimiento de la energía presiona las proyecciones al alza para este año.
Australia abrió la semana con un incremento de 25 puntos base, hasta 4,10%, por segunda reunión consecutiva. En su decisión oficial de política monetaria, el banco central australiano sostuvo que observa un exceso de demanda interna, en un escenario en que la inflación se ubica en 3,8%, por encima de su meta de entre 2% y 3%.
En Estados Unidos, la Fed mantuvo como prioridad llevar la inflación desde 2,4% hacia su meta de 2%, una convergencia que, según su propia proyección, recién ve más cerca para 2028. Al mismo tiempo, sigue monitoreando el mercado laboral, donde el desempleo se ubica en 4,4%.
Brasil inicia recortes y Chile espera su turno
Entre los recortes, el caso más seguido fue el de Brasil. El Banco Central brasileño redujo la tasa desde 15% a 14,75%, iniciando así su proceso de bajas luego de casi dos años. En su comunicado del Copom, la autoridad indicó que el escenario actual está marcado por “serenidad y cautela”, pese a que la inflación se ubica en 3,81%, cerca de la meta de 3%, con presiones que proyectan mayores costos hacia 2026.
Ghana también recortó, al bajar su tasa desde 15,50% a 14%, en su quinto ajuste consecutivo. Rusia, en tanto, redujo su tasa desde 15,5% a 15%, en su séptima baja seguida, aunque mantiene una inflación de 5,9%, todavía lejos de su meta de 4%. El banco central ruso advirtió que sería “prematuro” estimar el efecto general del conflicto en Medio Oriente sobre su economía y descartó que los próximos recortes sean automáticos.
La próxima semana será el turno de Chile. El Banco Central deberá pronunciarse a través de su decisión de política monetaria y del Informe de Política Monetaria (Ipom), en medio de un mercado que ya ajustó sus expectativas de recortes desde el inicio de la guerra en Medio Oriente. Por ahora, la expectativa predominante es que la Tasa de Política Monetaria se mantenga en 4,25%, en un escenario donde la inflación local sigue dentro del rango meta, con 2,4%.