Minería Internacional

Blue Moon prepara 67.000 metros de perforación diamantina en Springer Tungsten, en Nevada

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La minera canadiense busca actualizar el modelo geológico y acelerar la definición de recursos en un activo brownfield de tungsteno con planta existente, infraestructura histórica y foco en minerales críticos para Estados Unidos.

Blue Moon Metals activó un programa integrado de exploración y definición de recursos en el proyecto Springer Tungsten, ubicado en el condado de Pershing, Nevada, con una campaña inicial de 67.000 metros de perforación diamantina que comenzaría durante la primera mitad de agosto de 2026. El plan contempla hasta seis sondas en operación, trabajos de relogueo y reanálisis de testigos históricos, evaluación de acopios y relaves, además de estudios geofísicos, fotogrametría, escaneo LiDAR y pruebas metalúrgicas.

El programa marca una nueva etapa para Springer, un complejo de tungsteno con historial minero, planta de flotación de 1.200 toneladas por día y circuito de paratungstato de amonio, conocido como APT. El activo fue incorporado por Blue Moon como parte de una estrategia orientada a consolidar operaciones brownfield de minerales críticos en Estados Unidos, en un contexto de mayor presión por asegurar cadenas de suministro internas para insumos estratégicos.

Una campaña en dos fases

La perforación está diseñada en dos etapas. La primera considera aproximadamente 7.000 metros de sondajes diamantinos, con pozos de entre 200 y 300 metros de profundidad, enfocados en zonas mineralizadas someras. El trabajo se concentrará en sectores sobre el nivel freático, incluyendo el área George Pit y zonas del sistema Sutton Underground ubicadas en terrenos privados.

Esa fase inicial busca levantar información geológica y estructural para apoyar la planificación minera de corto plazo, además de mejorar la selección de blancos para la campaña posterior.

La segunda fase considera cerca de 60.000 metros de perforación, con sondajes de entre 300 y 1.000 metros. El objetivo será probar mineralización bajo el nivel freático y extensiones laterales y en profundidad de mantos ricos en scheelita, mineral asociado al tungsteno. Blue Moon prevé completar primero los trabajos en terrenos privados antes de extender el programa hacia concesiones no patentadas administradas por el Bureau of Land Management.

El diseño técnico apunta a reducir incertidumbre en un depósito con información histórica relevante, pero que requiere validación moderna para sostener nuevas estimaciones de recursos y eventuales decisiones de desarrollo.

Relogueo histórico y nueva lectura del sistema mineralizado

Uno de los componentes centrales del programa será el relogueo y reanálisis de aproximadamente 18.000 metros de testigos diamantinos históricos. Ese material proviene principalmente de campañas realizadas por General Electric entre fines de la década de 1970 y comienzos de los años 80, cuando Springer fue desarrollado como una operación de tungsteno.

Hasta ahora, Blue Moon ha relogueado 7.154 metros de esos testigos. La revisión busca corregir una limitación relevante de los trabajos antiguos: la baja cobertura de muestreo y el énfasis casi exclusivo en zonas de alta ley de tungsteno. La compañía estima que el muestreo histórico cubría cerca del 5% del testigo disponible, mientras que el programa actual eleva esa cobertura a alrededor del 44%.

La nueva batería analítica incorpora ensayo al fuego para oro, análisis multielemento de 48 elementos y determinación de WO₃ mediante XRF. Ese enfoque es importante porque permite observar el sistema más allá del tungsteno, incluyendo presencia de cobre, molibdeno, plata y otros elementos que podrían modificar la interpretación geológica del distrito.

El trabajo también ha puesto atención en el stock granodiorítico Springer, donde se han observado vetillas de cuarzo, molibdenita, calcopirita, mineralización de tungsteno e indicios de minerales con bismuto. La compañía maneja con cautela esa lectura, ya que los resultados analíticos serán determinantes para establecer si el sistema tiene componentes adicionales relevantes desde el punto de vista exploratorio.

Acopios, relaves y potencial de procesamiento

El programa no se limita a perforación. Blue Moon también evaluará 16 acopios históricos mediante muestreo sistemático, revisión de leyes asignadas y mediciones volumétricas con LiDAR. El objetivo será estimar con mayor precisión tonelajes, distribución de leyes y características del material disponible en superficie.

En paralelo, se contempla una campaña de muestreo con barreno sobre relaves históricos generados entre 1918 y 1982. El depósito de relaves cubre aproximadamente 1,94 km² y será evaluado mediante una grilla de 30 por 30 metros. Esta línea de trabajo busca actualizar estimaciones antiguas de volumen y ley, además de determinar si parte del material podría tener potencial de reprocesamiento.

La revisión de acopios y relaves es relevante porque Springer cuenta con infraestructura de procesamiento existente. La planta de flotación, con capacidad nominal de 1.200 toneladas por día, entrega una ventaja frente a proyectos greenfield que deben partir desde cero en ingeniería, permisos e inversión de capital. Sin embargo, la viabilidad de cualquier reaprovechamiento dependerá de resultados metalúrgicos, costos, recuperación y compatibilidad con el circuito disponible.

Blue Moon ya envió 453 kilos de material del acopio Sutton 3 a SGS Lakefield para caracterización, pruebas de molienda, optimización de flotación y evaluación de calidad de concentrado mediante pruebas de ciclo cerrado. Además, inició ensayos preliminares de ore sorting sobre una muestra de 20,3 kilos y considera enviar otros 700 kilos a un segundo grupo especializado.

Por qué importa para el mercado del tungsteno

El tungsteno es un mineral crítico por su uso en herramientas de corte, aceros especiales, defensa, electrónica, aleaciones de alta resistencia y aplicaciones industriales sometidas a altas temperaturas. Su cadena de suministro está marcada por una alta concentración geográfica, lo que ha elevado el interés de Estados Unidos y otras economías occidentales por proyectos con potencial de producción local.

Springer encaja en esa discusión por tres razones: es un activo brownfield, cuenta con infraestructura instalada y está ubicado en Nevada, una jurisdicción minera con historial operacional y cercanía a redes logísticas. La existencia de una planta con circuito APT agrega un componente estratégico, ya que el desafío de los minerales críticos no está solo en extraer, sino también en procesar y transformar material en productos útiles para la industria.

La adquisición del complejo por parte de Blue Moon se cerró en febrero de 2026, con un pago total que incluyó un depósito inicial de US$500.000 y un pago final en efectivo de US$18 millones. Posteriormente, la empresa avanzó en la consolidación de claims adyacentes, reforzando su posición territorial en torno al depósito Springer.

Lo que observará la industria

La campaña de 67.000 metros será seguida de cerca por el mercado porque puede redefinir la escala técnica de Springer. Los resultados de perforación, el reanálisis de testigos históricos y las pruebas metalúrgicas serán claves para determinar si el proyecto puede avanzar hacia una estimación de recursos actualizada y una ruta de desarrollo más clara.

También será relevante la relación entre mineralización somera, eventuales extensiones profundas y material disponible en superficie. Si los acopios y relaves muestran leyes y recuperaciones competitivas, podrían aportar flexibilidad a una eventual reapertura o puesta en marcha gradual. Si la perforación confirma continuidad y mayor volumen en los mantos de scheelita, Springer podría posicionarse como uno de los activos de tungsteno más observados dentro de la cartera estadounidense de minerales críticos.

Para Blue Moon, el desafío será transformar un activo histórico en un proyecto moderno, técnicamente verificable y alineado con estándares actuales de recursos, permisos y procesamiento. Para la industria minera, Springer representa otro ejemplo del giro hacia proyectos brownfield con infraestructura existente, donde el valor no depende solo del descubrimiento geológico, sino de la capacidad de validar datos antiguos, reducir riesgos y responder a una demanda estratégica cada vez más exigente.