El brote de hantavirus detectado a bordo de un crucero internacional ya dejó tres fallecidos y al menos ocho casos sospechosos o confirmados, convirtiéndose en el primer evento de este tipo registrado en una embarcación de pasajeros. La situación obligó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a acelerar la elaboración de protocolos especiales para manejar el desembarco y seguimiento sanitario de cerca de 150 pasajeros cuando el barco llegue este domingo a Tenerife, España.
La emergencia sanitaria volvió a poner en alerta a las autoridades internacionales debido a la capacidad de transmisión del virus Andes, una cepa particularmente agresiva del hantavirus detectada previamente en Sudamérica. Expertos y funcionarios de la OMS trabajan contra reloj para definir medidas de aislamiento, trazabilidad y monitoreo prolongado de pasajeros, considerando que el periodo de incubación del virus puede extenderse hasta por seis semanas. El caso revive el interés global por enfermedades zoonóticas de alta letalidad y ocurre en momentos en que distintos países refuerzan sus sistemas de vigilancia epidemiológica frente a nuevos riesgos sanitarios internacionales.
OMS adapta protocolos usados en brotes de Ébola y sarampión
Funcionarios de la OMS confirmaron que el manejo del brote se basa en medidas clásicas de salud pública adaptadas al contexto marítimo. Entre ellas destacan el aislamiento de personas contagiadas, seguimiento de contactos estrechos y cuarentenas preventivas para pasajeros de alto riesgo.
Las autoridades sanitarias clasificaron a los pasajeros según su nivel de exposición a personas infectadas. Aquellos considerados contactos de mayor riesgo deberán controlar su temperatura diariamente por al menos 42 días y mantener comunicación constante con autoridades médicas locales una vez abandonen el crucero.
Abdi Rahman Mahamud, director del departamento de coordinación de alertas y respuestas de la OMS, sostuvo que las lecciones aprendidas en brotes anteriores permiten contener la propagación si se aplican medidas tempranas. La estrategia toma como principal referencia el brote ocurrido en Argentina entre 2018 y 2019, donde el virus Andes logró transmitirse entre personas y provocó 34 contagios y 11 muertes antes de ser controlado.
El caso argentino continúa siendo uno de los pocos antecedentes confirmados de transmisión interpersonal de hantavirus en el mundo. Esa experiencia permitió desarrollar criterios de aislamiento que hoy sirven de base para enfrentar el episodio detectado en el crucero.
Reino Unido ya prepara cuarentenas y vuelos especiales
Algunos gobiernos comenzaron a ejecutar planes preventivos incluso antes del arribo de la embarcación. Reino Unido informó que repatriará a sus ciudadanos bajo estrictas medidas de control sanitario mediante vuelos especiales, tras lo cual deberán cumplir aislamiento obligatorio por 45 días y someterse a exámenes médicos si presentan síntomas.
Especialistas en enfermedades infecciosas señalaron que la lógica epidemiológica aplicada es similar a la utilizada durante brotes de sarampión, mpox o Ébola. La clave continúa siendo la identificación rápida de contactos y el monitoreo temprano de síntomas.
Krutika Kuppalli, académica de la University of Texas Southwestern Medical Center y exasesora de protocolos sanitarios de la OMS, explicó que los principios básicos no cambian pese a tratarse de un virus menos frecuente.
Los expertos también advirtieron que el hantavirus mantiene tasas de mortalidad elevadas que pueden alcanzar hasta 50% dependiendo de la cepa y la rapidez del diagnóstico. En el caso del virus Andes, la transmisión suele ocurrir mediante contacto cercano y prolongado con pacientes sintomáticos.
Crucero se transforma en caso de estudio internacional
El episodio sanitario ya es considerado un evento inédito para la salud pública global. La OMS continúa afinando las directrices oficiales para autoridades portuarias, aerolíneas y gobiernos involucrados en la recepción de pasajeros provenientes del crucero.
Entre las medidas en evaluación figuran controles médicos periódicos, seguimiento digital de pasajeros, cuarentenas domiciliarias y protocolos especiales de comunicación entre países. También se estudia reforzar los mecanismos de vigilancia en puertos y cruceros internacionales ante enfermedades emergentes de rápida propagación.
El caso vuelve a instalar el debate sobre los riesgos sanitarios asociados a espacios cerrados y alta movilidad internacional, especialmente en industrias como el turismo marítimo, donde miles de personas conviven durante semanas en ambientes reducidos.
Mientras la embarcación continúa rumbo a Tenerife, las autoridades sanitarias internacionales intentan evitar que el primer brote de hantavirus registrado en un crucero se transforme en una emergencia epidemiológica de mayor escala.