Chile conmocionado por muerte del padre Pierre El Raii en bombardeo israelí

El fallecimiento del sacerdote maronita Pierre El Raii en el sur del Líbano, tras un bombardeo israelí, ha generado una oleada de condenas en la sociedad chilena. Tanto el cardenal de Santiago, Fernando Chomalí, como la Comunidad Palestina de Chile han manifestado su repudio a este acto y han destacado el impacto de la violencia en la región.

Cardenal Chomalí lamenta la muerte del padre Pierre El Raii

El cardenal de Santiago, Fernando Chomalí, expresó públicamente su pesar por la muerte del sacerdote Pierre El Raii, quien falleció tras un segundo bombardeo mientras intentaba auxiliar a un feligrés herido en la localidad de Qlayaa, Líbano. A través de su cuenta en X (antes Twitter), Chomalí instó al cese de la violencia y al diálogo pacífico.

“Esta noticia hiere lo más profundo de la sociedad. Urge decir siempre y bajo todas las circunstancias, NO a la guerra. ¡Es un imperativo ético! Silencien las armas, apaciguen los ánimos y vuelvan al diálogo respetuoso y sereno. Rezaré por su alma. Descansa en paz, padre Pierre,” escribió el arzobispo en un mensaje que destacó el llamado a la paz como prioridad ética y moral.

Comunidad Palestina de Chile repudia el bombardeo

La Comunidad Palestina de Chile también emitió un comunicado condenando enérgicamente el ataque y lamentando la pérdida del sacerdote católico apostólico romano de rito maronita. Según la organización, este hecho fatal refleja la violencia sistemática ejercida en la región, afectando indistintamente a personas de diferentes credos y comunidades.

“La muerte del padre Pierre no puede leerse como un hecho aislado. Los cristianos palestinos y árabes también son víctimas de las políticas criminales de Israel, que no hacen distinción religiosa: cristianos, musulmanes, drusos, ateos o personas de cualquier credo sufren por igual sus consecuencias”, enfatizó la Comunidad Palestina en su declaración.

Cristianos y territorios ocupados: una realidad compleja

En el mismo comunicado, la organización se refirió a la crítica situación que enfrentan los cristianos en los territorios ocupados, poniendo énfasis en las restricciones impuestas en la ciudad de Belén, lugar emblemático para el cristianismo. Afirmaron que la localidad está “asfixiada por la ocupación”, con severas limitaciones a la libertad de culto debido a permisos que, según denunciaron, son arbitrariamente denegados por las autoridades.

Además, subrayaron que la construcción del muro, los puestos de control y la confiscación de tierras han reducido significativamente el espacio disponible en Belén, obligando a muchas familias a emigrar. Denunciaron que estas acciones han aislado a la ciudad y contribuyen a la precarización de la vida de sus habitantes.

En su conclusión, la Comunidad Palestina de Chile advirtió que la violencia en la región afecta por igual a todas las comunidades. “La ocupación, los bombardeos y la violencia israelí no distinguen entre religiones ni entre civiles; golpean al pueblo palestino y a los pueblos de la región en su conjunto”, señalaron, insistiendo en la urgencia de buscar soluciones que privilegien la paz y la justicia.

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