China estabiliza arena del desierto en 10 a 16 meses: cianobacterias reducen la erosión en más de 95% en zonas tratadas

La arena del desierto puede dejar de comportarse como un material suelto y volátil en un plazo de 10 a 16 meses cuando se combina el sistema de “damero” con paja y la aplicación de cianobacterias cultivadas. El dato aparece en un reporte publicado por China Daily que describe cómo estas biocostras aceleran procesos que, en condiciones naturales, pueden tardar entre 10 y 20 años.

Qué es la “costra biológica” y por qué es el primer paso

La costra biológica del suelo (biocostra) es una capa viva que se forma en la superficie y que une granos de arena con una red microbiana. No es “tierra agrícola” en meses, pero sí una base funcional para iniciar restauración:

  • estabiliza la superficie y reduce el transporte de arena por viento
  • retiene humedad por más tiempo tras eventos de lluvia o rocío
  • comienza a acumular materia orgánica y nutrientes en la capa superior
  • mejora el “agarre” inicial para raíces y plántulas

El foco, por diseño, no es plantar a toda velocidad, sino construir primero una capa estable para evitar replantaciones constantes.

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Cianobacterias: carbono, nitrógeno y un “pegamento” natural

Las cianobacterias son microorganismos fotosintéticos capaces de capturar carbono desde el aire. En ambientes áridos, algunas especies también aportan a la disponibilidad de nitrógeno, y su papel físico es directo: generan matrices de exopolisacáridos (EPS) que funcionan como adhesivo y estructura.

En ensayos controlados, una revisión disponible en PubMed Central detalla que la biocostra basada en cianobacterias reduce de forma marcada la erosión eólica en túnel de viento y aumenta la estabilidad del suelo por cambios en resistencia y agregación, asociados a la formación de esa matriz.

Plazos y métricas reportadas en campo: de décadas a meses

El reporte de China Daily atribuye a Zhao Yang (Northwest Institute of Eco-Environment and Resources, Chinese Academy of Sciences) la siguiente comparación: en condiciones naturales, la formación de biocostras puede tomar 10 a 20 años, mientras que con cianobacterias el proceso puede acortarse a alrededor de un año.

En ese mismo texto se reportan cifras operativas asociadas a la aplicación combinada de cianobacterias y dameros de paja:

  • biocostras artificiales estables en 10 a 16 meses
  • erosión por viento reducida en más de 95% en áreas tratadas
  • supervivencia de arbustos fijadores de arena aumentada entre 10% y 15%
  • reposición de plántulas reducida en casi 40%
  • despliegue ya aplicado en más de 267 hectáreas en Ningxia, según el mismo reporte

El registro de 59 años: cómo evoluciona la biocostra y qué fases se repiten

La biocostra no se queda siempre en un estado “microbiano” inicial. Un estudio en Soil Biology and Biochemistry reporta un caso de 59 años de seguimiento en China y describe la sucesión típica en fases dominadas por cianobacterias, líquenes y musgos, además de asociar el avance con cambios de nutrientes y funciones microbianas ligadas a fijación de carbono y nitrógeno.

Límites en terreno: lo que no resuelve la biocostra por sí sola

Los resultados dependen de condiciones y manejo. Los puntos críticos descritos en la evidencia disponible incluyen:

  • necesidad de humedad episódica (lluvia, rocío o niebla) para activar el metabolismo y consolidar la capa
  • alta vulnerabilidad a disturbios físicos (pisoteo, tránsito, faenas sin control de acceso) en etapas tempranas
  • la desertificación por sobrepastoreo o mala gestión hídrica no se corrige solo con biocostras
  • la restauración es gradual: primero estabilización, luego sucesión y recién después establecimiento vegetal más estable

Por qué importa para restauración de suelos intervenidos: lectura desde minería y obras

La estabilización superficial y el control de partículas finas son problemas recurrentes en zonas áridas y sitios intervenidos. En Chile, discusiones asociadas a pasivos y recuperación de superficies aparecen, por ejemplo, en iniciativas como el plan de remediación de suelos contaminados con relaves en Taltal, además de marcos más amplios sobre gestión de residuos mineros y exigencias de adaptación ambiental vinculadas a cambio climático y minería en Chile.

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