Científico por el Nobel a los «padres de la baterías de ion-litio»: «Sería otro mundo si ellos no hubiesen hecho lo que hicieron»

«Lo bonito de este premio es que tiene la parte de ciencia básica y toda la parte de llevarlo al mercado y transferirlo», comenta la directora del Núcleo Milenio Multimat ante la entrega del galardón.

Este martes la Real Academia de las Ciencias Sueca informó a los tres ganadores del Premio Nobel de Química de este año. Se trata del alemán John B. Goodenough, el británico Stanley Whittingham y el japonés Akira Yoshino, por su aporte en el desarrollo de las baterías de ion-litio, una tecnología que día a día alimenta miles de dispositivos que ya son parte de nuestras vidas.

«Son personas que comenzaron a trabajar en la década de 1980 con conceptos bastante simples, aplicados a un tema que tiene muchas consecuencias prácticas, porque hoy vivimos muy dependientes de tecnología electrónica que necesita corriente y para poder moverte es necesario no estar siempre enchufado», comenta a Emol el director del departamento de ciencias químicas de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Andrés Bello, Andrés Vega.

«Lo importante aquí es trabajar en ciencia básica, fijarse en cómo funcionan los materiales», comenta la directora de Núcleo Milenio Materiales Multifuncionales para la Ciencia Aplicada de Superficies, Multimat, Judit Lisoni. «Esta parte es la ciencia básica, darse cuenta de qué materiales son buenos para esto, ahí está el trabajo de Goodenough, pero Akira Yoshino hace la patente. O sea, él se da cuenta de que están los materiales, pero piensa en cómo se hace un dispositivo para que funcione completamente con todos los elementos que se necesitan».

«La gracia de las baterías de litio es que pueden almacenar mucho con muy poca masa y muy poco volumen. Lo que permite la portabilidad de los dispositivos», explica la científica, quien advierte que «ahora está permitiendo la electromovilidad, pero ahí aún se necesita más avance».

Si los ganadores de este año son considerados como «los padres de las baterías de ion-litio», para algunos expertos quedó fuera el marroquí Rachid Yazami, quien fue el responsable de dar la otra parte fundamental para la creación de estos productos. «Yazami hace el otro electrodo, el ánodo. Él se da cuenta de que funciona muy bien con el cátodo y gracias a eso se hace la patente después», recuerda Lisoni, en conversación con Emol.

El paso del laboratorio al mercado

Para la también investigadora de la Universidad Austral de Chile, la entrega de este reconocimiento tiene una importante connotación para el mundo, no sólo de la Química, sino de la ciencia en general: «Es que tiene la parte de ciencia básica y toda la parte de llevarlo al mercado y transferirlo, que es lo que se tiene que hacer con los conocimientos. Transferencia e innovación es muy importante y ojalá que esto también se haga en Chile».

En este punto está de acuerdo Vega, quien comenta que es muy importante «intentar llevar la investigación básica que hacemos un paso más allá. Eso fue lo que hicieron ellos, lo llevaron a una aplicación muy práctica».

«Los logros que ellos consiguieron están en la base de todo lo que usamos, sería otro mundo si ellos no hubiesen hecho lo que hicieron», agrega el académico nacional, lamentando que «a los investigadores les cuesta salir del aula y del laboratorio. Pero tiene un tremendo efecto cualquier mejora que se pueda dar».

Fuente Emol

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