Cladosporium sphaerospermum es un hongo oscuro, rico en melanina, que se hizo conocido por aparecer en uno de los entornos con mayor radiación del planeta: la estructura de contención del reactor 4 de Chernóbil. Lo relevante no es solo que sobreviva, sino que en experimentos controlados mostró respuestas medibles bajo radiación, y en un ensayo a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) dejó una diferencia detectable en los conteos registrados por sensores.
Qué se observó en el reactor 4 y por qué importa
A fines de los años 90, muestreos dentro del “Shelter” del reactor dañado reportaron 37 especies de hongos (19 géneros) y una predominancia de especies melanizadas en las zonas más contaminadas; C. sphaerospermum aparece entre las especies comunes descritas en esa campaña. En ese contexto, la melanina se interpreta primero como ventaja de supervivencia. El estudio publicado en 2000 en Mycological Research documenta ese conjunto de hallazgos.
Melanina bajo radiación: del “escudo” a cambios medibles en laboratorio
La melanina no solo actúa como protección pasiva. Experimentos de laboratorio mostraron que la radiación ionizante puede cambiar propiedades electrónicas del pigmento y que, en ciertas condiciones, hongos melanizados aumentan su actividad o crecimiento frente a cepas no melanizadas.

En un trabajo experimental de 2007, se reportó que la melanina irradiada aumentó cuatro veces su capacidad de reducir NADH y que hongos melanizados expuestos a niveles de radiación ~500 veces el fondo crecieron más rápido; además, se observó crecimiento favorecido en Cladosporium sphaerospermum bajo nutrientes limitados. Esto está descrito en el artículo disponible en PMC.
“Radiosíntesis”: una hipótesis atractiva, pero todavía no demostrada
A partir de esos resultados, se popularizó la idea de que algunos hongos podrían “aprovechar” energía de la radiación de forma análoga a la fotosíntesis. El problema es que no hay demostración directa de que C. sphaerospermum fije carbono impulsado por radiación o que exista una ganancia neta de energía metabólica por esa vía.
En el trabajo de la ISS, los autores lo plantean de forma explícita: la radiosíntesis real “aún debe demostrarse” y no se ha probado la reducción de compuestos de carbono a formas de mayor energía ni la fijación de carbono inorgánico impulsada por radiación.
Del reactor a la ISS: crecimiento más rápido y una caída pequeña en conteos
Entre los datos más citados de C. sphaerospermum están los de su cultivo en órbita. En el artículo de 2022 en Frontiers in Microbiology, el equipo reporta:
- Crecimiento: la tasa en órbita fue 1,21 ± 0,37 veces la del control en Tierra (equivale a ~21% más, usando ese factor como referencia).
- Radiación medida por conteos: se registraron menos conteos bajo el lado con hongo que bajo el control: 147 vs 151 CPM en el conjunto del experimento. Esa diferencia corresponde a ~2,6% menos conteos si se compara 147 respecto de 151, a partir de los valores informados.
Los propios autores aclaran que el montaje no entrega dosimetría como tal (trabaja con conteos relativos) y que separar cuánto es radiación y cuánto es microgravedad sigue siendo un punto crítico del diseño experimental.
Por qué esta línea interesa fuera del laboratorio
En industria, el tema no es “un hongo que come radiación”, sino tres preguntas prácticas:
- Protección radiológica: si biomasa rica en melanina atenúa parte de la radiación medible, se abre la discusión sobre materiales compuestos y recubrimientos, especialmente donde el peso y la autorreparación importan (espacio, pero también infraestructura crítica).
- Entornos con radiación natural: para Chile, el debate se cruza con exposición a radiación en entornos cotidianos e industriales (por ejemplo, radón y exposición en interiores y lugares de trabajo).
- Gestión y ciclo nuclear: cualquier conversación sobre radiación termina tocando regulación, residuos y desmantelamiento, un tema ya presente en la agenda internacional (como se ha abordado en casos de desmantelamiento y gestión de combustible gastado).
En paralelo, el interés tecnológico por energía nuclear aplicada a industrias intensivas en energía también se discute localmente, por ejemplo con reactores modulares pequeños (SMR) y su posible encaje en la industria, además de debates sobre combustibles y ciclos alternativos como torio y su rol potencial en tecnologías nucleares.
Lo que hoy está claro y lo que sigue abierto
- Está documentado que C. sphaerospermum aparece entre hongos detectados en el entorno interno del Shelter del reactor 4, junto con una predominancia de especies melanizadas en áreas más contaminadas.
- En laboratorio, hay evidencia de cambios electrónicos en melanina irradiada y de crecimiento favorecido en hongos melanizados bajo radiación alta y condiciones específicas.
- En la ISS, se observó una ventaja de crecimiento y una diferencia pequeña pero consistente en conteos bajo la biomasa.
- Sigue sin demostrarse, de forma directa, que exista radiosíntesis o fijación de carbono impulsada por radiación en C. sphaerospermum; el mecanismo exacto y su balance energético continúan en revisión.

