La estatal busca pasar de un sistema centrado en mantenimiento a un modelo integral de gestión de activos físicos. La actualización apunta a mejorar decisiones sobre equipos críticos, inversiones, repuestos, contratos y continuidad operacional.
Codelco inició la actualización de su Sistema Operativo de Mantenimiento, conocido como SOMA, bajo una nueva versión denominada SOMA 2.0. El objetivo es ampliar el alcance del modelo desde la mantención de equipos hacia una gestión integral de activos, con foco en riesgo, ciclo de vida, seguridad, continuidad operacional y valor económico para el negocio minero.
La iniciativa se alinea con la estrategia de Codelco hacia 2030, en un momento en que la empresa enfrenta presión por recuperar producción, controlar costos y elevar la confiabilidad de sus operaciones. No se informó un monto de inversión asociado específicamente a esta actualización ni un calendario público de implementación por división.
De mantenimiento a gestión de activos
SOMA no es un programa nuevo dentro de Codelco. La compañía comenzó a desplegar el Sistema Operativo de Mantenimiento en sus divisiones en años anteriores, con el propósito de estandarizar prácticas, fortalecer la planificación y mejorar la disponibilidad de equipos. En 2019, la estatal ya había informado que el sistema se integraba en gerencias de Chuquicamata como parte de un proceso para ordenar las tareas de mantención, programarlas bajo un estándar común y apoyarlas en plataformas corporativas como SAP.
Posteriormente, Codelco comunicó que SOMA alcanzó el 100% de sus principales procesos productivos durante 2021, aunque con distintos niveles de madurez. Ese antecedente fue incorporado en la Memoria Integrada 2021 de Codelco, donde la empresa definió el mantenimiento como una función clave para la gestión de activos y para las sinergias con abastecimiento de repuestos y servicios.
La diferencia de SOMA 2.0 es el cambio de escala. El foco ya no está solo en ejecutar mejor la mantención, sino en vincular las decisiones sobre activos físicos con la estrategia productiva y financiera de la corporación. Eso incluye evaluar cuándo reemplazar equipos, cuándo extender su vida útil, cómo priorizar overhauls, qué repuestos asegurar, qué contratos son críticos y cómo medir el riesgo asociado a fallas en equipos relevantes para la continuidad operacional.
Cinco ejes para ordenar la actualización
De acuerdo con los antecedentes conocidos, la actualización considera talleres técnicos y colaborativos con profesionales de distintas áreas y centros de trabajo. El trabajo busca identificar brechas y definir líneas de acción para fortalecer la gestión de activos en toda la corporación.
Los cinco ejes estructurales de SOMA 2.0 son:
Excelencia en gestión de activos.
Ciclo de vida de los activos.
Gestión de servicios, contratos y repuestos.
Personas y cultura.
Innovación y tecnología.
El punto crítico será convertir esos ejes en prácticas operacionales medibles en faenas con realidades muy distintas, desde minas subterráneas complejas hasta operaciones a rajo abierto, plantas concentradoras, fundiciones y refinerías.
En minería de gran escala, la gestión de activos tiene impacto directo en disponibilidad de palas, camiones, chancadores, correas, molinos, espesadores, sistemas eléctricos, plantas de proceso y equipos auxiliares. Una falla no planificada puede afectar alimentación a planta, recuperación metalúrgica, costos unitarios y cumplimiento de programas de producción.
Por qué importa para Codelco
La actualización ocurre en un contexto exigente para la estatal. Según sus resultados 2025, Codelco reportó una producción propia de 1.334.445 toneladas métricas finas de cobre y una producción total de 1.439.732 toneladas métricas finas, considerando sus participaciones atribuibles en El Abra, Anglo American Sur y Quebrada Blanca.
La producción propia subió 0,5% frente a 2024, equivalente a unas 6.000 toneladas adicionales, en un año que la empresa calificó como complejo por contingencias operacionales y restricciones en algunas faenas. El mismo reporte mostró un Ebitda de US$6.670 millones, un aporte al Fisco de US$1.778 millones y un Capex histórico de US$5.073 millones.
Ese volumen de inversión obliga a mejorar la disciplina en gestión de activos. Codelco tiene proyectos estructurales en ejecución, operaciones maduras con menores leyes minerales y activos que requieren decisiones de mantenimiento cada vez más costosas. En ese escenario, una gestión deficiente de repuestos, contratos, datos técnicos o planificación puede traducirse en menor disponibilidad, mayores costos y pérdida de producción.
Datos clave
| Ítem | Antecedente |
|---|---|
| Empresa | Codelco |
| Iniciativa | Actualización de SOMA 2.0 |
| Foco | Gestión integral de activos físicos |
| Áreas involucradas | Mantenimiento, operaciones, abastecimiento, seguridad, tecnología y gestión de datos |
| Objetivo | Mejorar decisiones sobre ciclo de vida, riesgo, inversiones, repuestos, contratos y continuidad operacional |
| Monto informado | No se comunicó inversión específica |
| Contexto productivo | Codelco produjo 1.334.445 tmf propias en 2025 |
| Inversión corporativa 2025 | US$5.073 millones en Capex |
SAP, datos y trazabilidad
Uno de los componentes relevantes de SOMA 2.0 será la información. La compañía ya había vinculado el sistema a SAP PM, plataforma utilizada para la gestión de mantenimiento. La nueva etapa apunta a consolidar una fuente común de datos para que las decisiones sobre equipos se basen en información trazable y comparable entre divisiones.
Esto es relevante porque la minería opera con activos intensivos en capital, alta exposición a fallas y ciclos de mantenimiento complejos. Para que una decisión de reemplazo o reparación sea robusta, debe considerar seguridad, desempeño, criticidad operacional, costos, disponibilidad de repuestos, historial de fallas, condición del equipo y proyección productiva.
La trazabilidad de datos será determinante para que SOMA 2.0 no quede como una metodología corporativa, sino como una herramienta real de toma de decisiones en terreno.
Impacto para operaciones y proveedores
La actualización también puede tener efectos sobre proveedores mineros. Si Codelco avanza hacia una gestión más integrada de activos, el vínculo con empresas de servicios, contratos de mantenimiento, reparables, abastecimiento de componentes y soluciones tecnológicas podría volverse más exigente.
En la práctica, eso implica mayor presión por contratos con indicadores de desempeño, disponibilidad de inventarios críticos, tiempos de respuesta más breves y capacidades técnicas alineadas con estándares corporativos. También puede abrir espacio para tecnologías de monitoreo predictivo, analítica de datos, sensores, gemelos digitales, mantenimiento basado en condición y soluciones de gestión de confiabilidad.
Para las divisiones, el desafío será integrar mantenimiento, operaciones, abastecimiento y seguridad sin generar más burocracia. La coordinación entre esas áreas es clave para evitar que las decisiones se tomen de forma aislada: operaciones exige continuidad, mantenimiento busca confiabilidad, abastecimiento gestiona costos y disponibilidad, y seguridad define límites operacionales.
Lo que observará la industria
Codelco llega a esta actualización con una agenda operacional exigente. La empresa busca sostener su recuperación productiva, avanzar en proyectos estructurales y reforzar la continuidad de activos clave. En paralelo, enfrenta costos más altos: en 2025, su costo directo C1 llegó a 208,6 centavos de dólar por libra, con un alza de 4,8% frente al año anterior, según sus resultados corporativos.
SOMA 2.0 deberá demostrar impacto en indicadores concretos: disponibilidad de equipos, cumplimiento de planes de mantenimiento, reducción de fallas no programadas, eficiencia en repuestos, trazabilidad de decisiones, seguridad operacional y control de costos.
La actualización será relevante si logra conectar la planificación corporativa con la ejecución diaria en faena. Para Codelco, la gestión de activos no es solo una materia técnica: es una condición para sostener producción, proteger inversiones millonarias y mejorar la confiabilidad de una cartera minera que será decisiva para sus metas hacia 2030.









