Un reporte interno encargado bajo la administración de Bernardo Fontaine abrió una nueva discusión sobre la caja, la deuda y la productividad de la estatal entre 2022 y 2025.
Codelco volvió al centro del debate minero y fiscal luego de que un informe interno de flujos de caja, encargado por el nuevo directorio encabezado por Bernardo Fontaine, apuntara a un deterioro de indicadores clave durante la gestión de Máximo Pacheco. Según antecedentes publicados por Emol, el documento compara el período 2022-2025 con el ciclo 2018-2021 y concluye que la estatal redujo sus aportes al Fisco, aumentó con fuerza su endeudamiento y destinó prácticamente toda su generación de caja al pago de inversiones e intereses.
El diagnóstico instala una discusión sensible para la industria: Codelco mantiene el mayor programa de inversiones estructurales de la minería chilena, pero enfrenta presión por recuperar producción, controlar costos y fortalecer su balance financiero.
Qué muestra el informe encargado por la administración Fontaine
De acuerdo con el reporte citado por Emol, Codelco realizó aportes al Estado por US$7.039 millones entre 2022 y 2025, cifra 43% menor que los US$12.369 millones entregados entre 2018 y 2021. En paralelo, la deuda de la corporación habría aumentado en US$8.734 millones durante el período analizado.
El informe también señala que la producción promedio anual entre 2022 y 2025 fue 16% inferior a la registrada en los cuatro años previos, pese a que entre 2018 y 2025 la compañía invirtió cerca de US$32.000 millones.
La lectura financiera es directa: la estatal invirtió más, produjo menos que en el ciclo anterior y elevó su carga financiera en un contexto de mayores costos operacionales.
Según el mismo documento, la deuda bruta pasó desde US$17.594 millones en 2021 a US$26.328 millones en 2025, mientras el pago de intereses llegó a US$1.127 millones en 2025. La cifra es relevante porque el costo financiero empieza a competir con otras prioridades de caja: inversión minera, continuidad operacional, seguridad, desarrollo de proyectos estructurales y aportes al Estado.
El contraste con los resultados oficiales de 2025
La discusión ocurre pese a que Codelco reportó una mejora anual en sus resultados de 2025. En marzo de 2026, la corporación informó que cerró el ejercicio con un Ebitda de US$6.670 millones, una utilidad consolidada de US$2.423 millones y aportes al Fisco por US$1.778 millones, de acuerdo con el comunicado oficial publicado por Codelco.
La producción propia alcanzó 1.334.445 toneladas métricas finas de cobre, mientras que la producción total llegó a 1.439.732 toneladas métricas finas al incorporar las participaciones atribuibles en El Abra, Anglo American Sur y Quebrada Blanca.
Sin embargo, el mismo balance oficial muestra que la recuperación productiva aún es acotada. La producción divisional de 2025 fue apenas 0,5% superior a la de 2024, con cerca de 6.000 toneladas adicionales. Además, algunas divisiones relevantes registraron caídas: El Teniente bajó 13%, Chuquicamata retrocedió 8% y Gabriela Mistral disminuyó 20,3%.
En costos, Codelco informó que el costo directo C1 alcanzó 208,6 centavos de dólar por libra en 2025, un alza de 4,8% frente al año anterior. El costo neto a cátodo C3 subió 13,55%, hasta 372,9 centavos de dólar por libra.
Proyectos estructurales bajo presión
Uno de los puntos centrales del debate es la relación entre inversión y retorno productivo. Codelco cerró 2025 con un Capex de US$5.073 millones, el mayor despliegue anual de inversión en su historia, según la propia estatal.
Ese esfuerzo se concentra en proyectos que buscan extender la vida útil de activos clave y sostener la producción futura: Rajo Inca, Chuquicamata Subterránea y los desarrollos Andesita, Andes Norte y Diamante en El Teniente.
El problema para la industria no está en la necesidad de invertir, sino en la velocidad con que esas inversiones se traducen en toneladas, caja y estabilidad operacional. En minería de cobre, los retrasos, sobrecostos o menores rendimientos tienen efectos acumulativos: reducen producción, elevan costos unitarios y presionan el endeudamiento.
La pregunta que abre el informe no es si Codelco debe invertir, sino cómo prioriza, ejecuta y financia inversiones en una etapa de alta exigencia operacional.
Por qué importa para Chile
Codelco no es una minera más dentro del sistema productivo chileno. Su desempeño impacta directamente en las cuentas fiscales, el empleo, la demanda de proveedores, la actividad regional y la posición de Chile en el mercado global del cobre.
La estatal sigue siendo un actor clave en la oferta mundial del metal rojo, justo cuando la transición energética, la electrificación y la expansión de redes elevan la demanda estructural de cobre. Pero esa oportunidad coincide con un escenario interno complejo: minas más antiguas, menores leyes, necesidad de obras subterráneas, mayores exigencias ambientales, presión por seguridad operacional y una cartera de inversiones intensiva en capital.
El informe conocido esta semana agrega otro factor: la sostenibilidad financiera. Si la deuda sigue creciendo más rápido que la generación de caja, la empresa tendrá menos flexibilidad para financiar proyectos, responder a contingencias y sostener aportes al Estado.
La nueva etapa con Fontaine
Bernardo Fontaine asumió la presidencia del directorio de Codelco a fines de mayo de 2026, en reemplazo de Máximo Pacheco, en medio de cuestionamientos por producción, deuda y ejecución de inversiones. La agencia Reuters informó en mayo que el cambio se produjo en un contexto de preocupación por la situación financiera y productiva de la estatal.
Luego, Reuters reportó que Codelco inició una revisión de su estrategia de inversiones, incluyendo la posibilidad de analizar ventas de activos, asociaciones y postergación de proyectos, como parte de una evaluación más amplia de su cartera.
Esa revisión puede marcar un giro relevante para la industria minera chilena. Codelco ya ha avanzado en asociaciones estratégicas, como el acuerdo con Anglo American para el distrito Andina-Los Bronces, que apunta a elevar la producción conjunta en cerca de 120.000 toneladas de cobre fino promedio anual entre 2030 y 2051, según informó la propia compañía.
También se suman alianzas en litio y exploración con actores internacionales. La lectura es clara: la estatal necesita más producción y más caja, pero también podría requerir una estructura de inversión más flexible para reducir presión sobre su balance.
Qué observará la industria
El debate sobre la gestión de Codelco no se resolverá solo con una comparación contable entre períodos. La señal que observarán el mercado, los proveedores y el mundo político será más concreta: si la estatal logra aumentar producción, bajar costos unitarios, ordenar inversiones y contener el crecimiento de la deuda.
Para 2026, Codelco proyectó una producción propia entre 1.331 y 1.357 millones de toneladas métricas finas, un costo directo C1 entre 221 y 225 centavos de dólar por libra y un Capex de entre US$4.000 millones y US$5.000 millones.
Ese rango muestra que la empresa seguirá en una fase intensiva en inversión, pero con poco margen para errores de ejecución. El próximo punto crítico será comprobar si los proyectos estructurales comienzan a entregar más toneladas y si la nueva administración logra convertir el diagnóstico financiero en una mejora real de caja, productividad y disciplina de capital.