La estatal paralizó temporalmente las obras de uno de los proyectos estructurales de El Teniente, mientras evalúa medidas de control frente a señales de sismicidad profunda. La decisión afecta a cuatro empresas contratistas y no tiene una fecha definida de reinicio.
Codelco resolvió suspender temporalmente las faenas de construcción del proyecto Andes Norte, en la División El Teniente, como medida preventiva ante la identificación de un nuevo frente de riesgo sísmico en zonas profundas de la mina. La decisión involucra a cerca de 3.000 trabajadores y se adopta un año después del accidente del 31 de julio de 2025, que provocó la muerte de seis trabajadores y dejó nueve personas heridas.
La paralización comenzó a ser comunicada durante la mañana de este martes 4 de agosto a los sindicatos de la división y a cuatro compañías contratistas que participan en las obras. Los siguientes turnos ya no deberían ingresar al área intervenida, mientras la estatal define la reducción gradual de dotaciones, eventuales suspensiones laborales y el término de contratos que se encontraban próximos a finalizar.
La medida no responde a una emergencia en desarrollo ni a una alerta de evacuación inmediata. Su origen está en evaluaciones técnicas realizadas después del accidente de 2025, que detectaron señales asociadas a una posible fuente de sismicidad profunda en un sector relacionado con las obras de Andes Norte.
Codelco mantendrá detenido el proyecto hasta completar las medidas necesarias para controlar ese riesgo. Por ahora, no existe un cronograma definido para retomar la construcción.
Andes Norte vuelve a detenerse tras una reapertura gradual
Andes Norte forma parte de la cartera de proyectos estructurales destinada a prolongar la vida útil de El Teniente y sostener la capacidad productiva futura de la mayor mina subterránea de cobre del mundo.
El proyecto había quedado paralizado junto con el resto de las operaciones de la división después del accidente ocurrido el 31 de julio de 2025. Posteriormente, sus faenas fueron reabiertas de manera progresiva y se encontraban nuevamente en etapa de construcción cuando se adoptó la nueva suspensión.
La situación de Andes Norte era distinta a la de Andesita y Recursos Norte, dos de las zonas directamente afectadas por el evento geomecánico del año pasado. Ambas permanecen paralizadas.
En Andesita falleció un trabajador contratista de Salfa Montajes, mientras que en Recursos Norte murieron cinco trabajadores de Constructora Gardilcic. El accidente se transformó en uno de los episodios más graves de la historia reciente de Codelco y obligó a revisar condiciones geotécnicas, protocolos de acceso, sistemas de monitoreo y procesos de autorización para el retorno operacional.
Aunque Andes Norte no permaneció completamente cerrado durante el último año, la nueva información técnica modificó la evaluación de seguridad para continuar las obras.
El impacto sobre 3.000 trabajadores y empresas contratistas
El efecto más inmediato se concentra en el empleo y en la continuidad de los contratos asociados al proyecto. En las obras participan alrededor de 3.000 personas, principalmente trabajadores de empresas colaboradoras.
La suspensión obligará a Codelco a aplicar las cláusulas establecidas en los contratos para escenarios de paralización. El proceso podría incluir disminuciones de dotación, suspensión temporal de funciones, reasignaciones y término de vínculos laborales próximos a vencer.
No todos los contratos relacionados con Andes Norte quedarán detenidos. Una iniciativa complementaria de movimiento de material continuará operando, por lo que la suspensión no será total sobre las actividades vinculadas al proyecto.
Sin embargo, el volumen de trabajadores involucrados genera preocupación en los sindicatos y en la cadena de proveedores de la Región de O’Higgins. Una detención sin fecha de término afecta la planificación de turnos, servicios de transporte, alimentación, mantenimiento, construcción subterránea y otras prestaciones especializadas.
El impacto dependerá de cuánto se extienda la paralización y de la capacidad de las empresas contratistas para reasignar personal hacia otras obras dentro o fuera de la división.
Una cartera clave para sostener la producción de El Teniente
Andes Norte, Andesita y Diamante constituyen la base del plan de continuidad operacional de El Teniente. Estas iniciativas buscan habilitar nuevas áreas de explotación para reemplazar sectores que avanzan hacia su agotamiento y mantener una producción anual cercana a las 400.000 toneladas de cobre fino.
La relevancia de la cartera excede a cada proyecto individual. En una mina operada mediante hundimiento por bloques, la incorporación de nuevas áreas debe realizarse con años de anticipación, debido a la magnitud de las excavaciones, la infraestructura de transporte, los sistemas de chancado y las instalaciones necesarias para acceder al mineral.
Un retraso prolongado en Andes Norte puede alterar la secuencia de desarrollo minero y aumentar la presión sobre otros sectores productivos de la división. Esto no significa necesariamente una caída inmediata de la producción, porque las obras se encuentran vinculadas a la capacidad futura y existen áreas actualmente en explotación. No obstante, una paralización extensa podría obligar a revisar calendarios, inversiones, contratos y metas de incorporación de mineral.
Antes del accidente, Andes Norte era el componente más avanzado de la cartera estructural de El Teniente. Al cierre de 2024 registraba un avance cercano al 90%, mientras que Andesita y Diamante mostraban niveles de desarrollo inferiores.
Ese grado de ejecución convierte la suspensión en una decisión operacional relevante. El problema no se concentra solamente en completar obras pendientes, sino en determinar bajo qué condiciones geomecánicas puede desarrollarse y explotarse el sector sin exponer a trabajadores e infraestructura.
La sismicidad desafía el desarrollo en zonas más profundas
El Teniente ha enfrentado históricamente eventos sísmicos asociados a la explotación de un yacimiento masivo mediante métodos de hundimiento. A medida que la operación avanza hacia sectores más profundos, aumentan las tensiones sobre el macizo rocoso y la complejidad para anticipar la respuesta del terreno.
Este escenario exige redes de monitoreo, modelamiento geomecánico, fortificación, diseño de accesos, zonas de exclusión y protocolos de reingreso capaces de adaptarse a condiciones que pueden cambiar durante el desarrollo minero.
La detección de señales vinculadas a una nueva fuente de sismicidad profunda obliga a evaluar si los controles previstos originalmente siguen siendo suficientes. También puede requerir modificaciones en la secuencia constructiva, el diseño de túneles, la ubicación de infraestructura o los métodos utilizados para liberar y administrar energía acumulada en la roca.
El desafío para Codelco será compatibilizar la continuidad de una cartera indispensable para El Teniente con un estándar de seguridad más exigente después del accidente de 2025.
Seguridad y continuidad productiva bajo presión
La suspensión ocurre en un momento sensible para Codelco. La estatal necesita recuperar producción, ejecutar una cartera intensiva en capital y evitar nuevos retrasos en proyectos diseñados para reemplazar áreas envejecidas de sus principales divisiones.
En El Teniente, esa tensión es especialmente visible. La mina representa uno de los mayores activos productivos de la corporación, pero su continuidad depende del desarrollo oportuno de nuevas zonas subterráneas.
La decisión preventiva reduce la exposición inmediata de los trabajadores, pero abre incertidumbre sobre costos, empleo, contratos y plazos. Mientras no exista una fecha para retomar las obras, la industria observará el resultado de los estudios técnicos y las medidas de control que Codelco deberá implementar antes de autorizar un nuevo ingreso.
El futuro de Andes Norte dependerá ahora de que la estatal demuestre que puede controlar la sismicidad profunda y establecer condiciones seguras para continuar una obra clave en la extensión de la vida útil de El Teniente.









